CIUDAD DE MÉXICO,-  Considerar a la medicina tradicional y a la biomedicina como recursos útiles para resolver ciertos problemas de salud en áreas vulnerables es pronunciamiento de la académica  Iskra García Vázquez de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) León de la UNAM.

Con apoyo de un grupo de alumnos de la licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales, la académica investiga la importancia de las parteras en la disminución del número de cesáreas. “León, Guanajuato, tiene uno de los índices más altos de nacimientos por esta vía y la atención privada es sinónimo de este tipo de intervención quirúrgica.

“En los últimos años, la población en esta ciudad ha crecido de manera importante y ello ha implicado tanto desarrollo urbano y económico como asentamientos con altos grados de marginación. De hecho, 37 por ciento de las personas están pauperizadas y el 4.2 vive en pobreza extrema”, acotó.

Una de las carencias es la falta de acceso a servicios de salud. Ésta es una de las razones por las cuales se llevó a cabo un estudio sobre cómo hace la gente para resolver o aliviar sus problemas médicos, detalló la experta de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En esta indagatoria se abordaron tres localidades de esta urbe consideradas polígonos de pobreza, ubicadas rumbo a los cerros Los Castillos, Medina y Piletas. Buena parte de las viviendas en estos poblados no cuentan con electricidad, agua entubada ni drenaje, y el piso es de tierra.

La gente recurre a remedios herbolarios —la zarzaparrilla en caso de fiebre, por ejemplo— cuando se presenta una emergencia y no hay doctor, o porque son más baratos. Además, para atender ciertas afecciones aún se acude a médicos tradicionales, mejor conocidos como parteras, curanderos o sobadores.

“Las primeras son importantes, sobre todo en lugares en donde el acceso a los servicios de salud no es fácil ni rápido. Ellas acomodan al bebé antes de nacer, alivian malestares en el embarazo, aumentan la tranquilidad de la futura madre y evitan cesáreas”, expuso la académica.

Asimismo, los curanderos y sobadores son una alternativa para aliviar torceduras, dolores musculares o enfermedades de filiación cultural como el empacho, el susto o la caída de mollera, agregó.

Estas zonas, enfatizó, tienen pocas unidades de atención médica primaria y para llegar a ellas es preciso recorrer grandes distancias. Los principales motivos para solicitar sus servicios son presión alta, diabetes, enfermedades de las vías respiratorias, picaduras de alacrán, varios tipos de dolores, vacunas o la realización de estudios diversos.

Dada su situación económica y las deficiencias referidas, la población recurre a plantas para aliviar padecimientos. La mayoría de estos remedios crecen en las casas o la gente va a los cerros a recolectarlos o al tianguis a comprarlos.

Aunque esta flora y los médicos tradicionales son aún valorados, es necesario evaluar su importancia porque hoy la utilización de las hierbas es menor, hay pocos interesados en aprender sus usos y aún menos en conocer el oficio de partera, curandero o sobador, concluyó García Vázquez.

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