MADRID,-  Se estima que los tumores y los cánceres de la sangre causan cada año el deceso de 3.000 niños menores de 14 años en el conjunto de la Unión Europea, de ahí la importancia del desarrollo de fármacos quimioterápicos potentes que posibiliten la reducción de esta mortalidad.

En el caso de las antraciclinas, grupo de medicamentos frente al cáncer más comunmente  empleados ene la población infantil. Sin embargo, y además de su gran eficacia, estas antriciclinas se asocian a un efecto secundario ciertamente indeseado: su administración aumenta el riesgo de lesiones muy graves en el corazón de los niños.

La buena noticia, como muestra un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal Wayne en Detroit (EE.UU.), es que este daño se puede prevenir añadiendo a la quimioterapia un fármaco cardioprotector denominado ‘dexrazoxano’.

Como explica Steven Lipshultz, director de esta investigación publicada en la revista «British Journal of Clinical Pharmacology», «el dexrazoxano debe ser considerado como una parte integrante de la terapia para los jóvenes pacientes tratados con antraciclinas. Y es que en caso de ser implementado, un mayor número de niños con cáncer que reciben antraciclinas podrán ser curados de su enfermedad y con una menor toxicidad y efectos tardíos asociados a la quimioterapia».

El análisis por los autores de la nueva investigación de los resultados de los estudios ya publicados demostró que el uso de antraciclinas para el tratamiento del cáncer en niños se asocia a un mayor riesgo de desarrollo de numerosas enfermedades y episodios cardiovasculares, caso entre otros de las miocardiopatías, la insuficiencia cardiaca, los infartos de miocardio, la hipertensión arterial, la pericarditis y las valvulopatías.

Como alerta Steven Lipshultz, «nuestra revisión identifica que para muchos supervivientes, el precio del tratamiento para el cáncer infantil es persistente, por lo general progresivo y cardiotóxico en el caso de haber recibido quimioterapia con antraciclinas».

Sin embargo, la revisión de la literatura científica también mostró la eficacia de dexrazoxano en le prevención de la mayoría de efectos cardiotóxicos asociados al tratamiento con antraciclinas. Un beneficio, además, que se lleva a cabo sin que se reduzca el efecto anticancerígeno del tratamiento.

Como indica el director de la investigación, «también hemos observado que la evidencia acumulada concluye que este daño coronario asociado a la quimioterapia puede ser aminorado, e incluso prevenido, con la administración de dexrazoxano justo antes de cada dosis de antraciclina».

Es más; de acuerdo con los resultados, el uso de dexrazoxano no solo permite un tratamiento más seguro con las antraciclinas, sino también que la quimioterapia pueda administrarse a dosis más elevadas sin riesgo de lesiones para el corazón.

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