MÉXICO.- Los romeritos, son un componente decisivo en la cena de Navidad, especialmente en el centro del país. De hecho, se le puede considerar como un tesoro culinario de México desde los tiempos de los aztecas, que lo adoraban por su rico sabor y contenido nutritivo, con nitrógeno, proteínas y aminoácidos.

Para los aztecas era fácil conseguirlo antes del deshierbe de la milpa (cultivo de maíz, frijol, calabazas). Sin embargo, otra cosa era la manera de prepararlo, que si bien se guía por una tendencia, varía dependiendo de quién cocina.

Como regla, el platillo se hace con mole y en torta de camarón o revoltijo, llamado así por la mezcla de ingredientes: papa, nopal, almendra, nuez, cacahuete, cebolla y ajo. Sin embargo, algunas cocineras marcan la diferencia con mañas aprendidas en la práctica.

En compañía del bacalao, el pavo y la sidra, el romerito es un fijo en el menú navideño y también aparecerá en las mesas de los pueblos del centro para año nuevo y unos meses después, en la semana de cuaresma.

Este alimento se produce en las delegaciones Tláhuac y Xochimilco del Distrito Federal, el lugar del país donde están también los mayores consumidores que este fin de año devorarán unas cuatro mil 500 toneladas de la hierba.

Las principales comunidades productoras de romeritos son San Andrés Mixquic, San Nicolás Tetelco y San Juan Ixtayopan, en Tláhuac, y San Gregorio Atlapulco, en Xochimilco, y se estima que las ventas del producto alcancen este año un valor comercial de unos 18 millones de pesos (poco más de un millón de dólares).

Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, en el 2015 la producción de romeritos estuvo protegida por la aplicación de paquetes tecnológicos y capacitación para el control de plagas y enfermedades, lo cual permitió una producción estable y de calidad.

jcrh