MÉXICO.- Cada que cae la tarde o la noche y tenemos a nuestros hijos de regreso a casa, lo primero que les preguntamos es: ¿cómo te fue?, pero yo te pregunto a ti ¿basta con preguntarles eso? ¿crees que con eso podemos saber cómo es su mundo? ¿no piensas que sería mejor que cada día pudieras resolver sus inquietudes junto a él o ella?

Y es que a veces resulta un poco difícil que los chavos “suelten prenda” con tan sólo una pregunta y con tan sólo una respuesta a la ligera “un bien”, “un más o menos” o un “como siempre”.

¿Qué hay detrás de esas contestaciones? ¿Te has dado cuenta que a veces tus hijos quieren decirte aún más, pero se detienen? ¿Sabes cuáles son sus sueños? ¿sabes si ya tienen alguna pareja? ¿Sabes cuál es su color favorito?

Como en anteriores ocasiones hemos platicado, la comunicación es una de las herramientas favorables que como padre o madre puedes usar siempre a tu favor.

Conseguir el diálogo con nuestros jóvenes nunca será algo aburrido, mucho menos cuando se trata de tu hijo, charlar con ellos siempre será garantía de aprendizaje y de un bienestar para ti que se traducirá en tranquilidad al saber cómo va su vida y en lo que puedes sumar.

Estoy segura que estarás cuestionándote qué o cual es la mejor manera de preguntar a los adolescentes…

Aquí una lista de preguntas que te serán de gran utilidad:

1. Si fueras profesor, ¿qué clase harías? ¿Qué clase no harías? ¿Por qué?

2. ¿Qué fue lo mejor (más triste, más divertido, más tenebroso) que viste hoy?

3. Dime una cosa que hayas aprendido hoy

4. Si tu día fuera una película ¿cuál sería?

5. ¿Qué cosas hace la gente en tu escuela durante los recreos?

6. ¿Con quién crees que podrías ser más amable?

7. ¿Cuál es la clase que se te hace más fácil? ¿Cuál es tu clase más difícil? O ¿En qué clase has aprendido más o menos?

8. Si pudieras leer mentes, ¿a quiénes les leerías la mente? ¿De quién mente no querrías leerla? (En esta pregunta te garantizo una gran carcajada por parte de tu hijo).

9. Si este día fuera una canción, ¿cuál sería?

10. ¿Qué cualidades tiene que tener una persona para que te agrade? ¿Qué tipo de gente suele agradarte más

11. ¿Cuál crees que es la parte más importante de la vida, la escuela y la casa?

12. Si una nave espacial extraterrestre aterrizara, ¿a quién te gustaría que se llevara?

13. ¿A quién ayudaste hoy? ¿Alguien te ayudó hoy?

14. Si pudieras ser invisible durante un día, ¿qué harías?

15. ¿Qué parte del día esperas? ¿Qué parte del día temes?

16. ¿Cuáles de tus compañeros es más probable que sea presidente, millonario o famoso?

17. Dime una cosa que leíste hoy.

18. Si tu día fuera un emoticón, ¿cuál sería y por qué?

19. Si llamara a tu profesora, ¿qué me diría de ti?

20. ¿Qué es lo que te ha hecho más feliz hoy?

21. ¿Quién es la persona más divertida que conoces?

Apuesto a que estás preguntas se te hacen agradables, divertidas y sobre todo son cuestionamientos “ligeros” que te servirán para conocer a fondo en que va la vida de tus hijos. Saber sus gustos, sueños y hasta miedos siempre serán factores esenciales para ayudarlos a crecer, a resolver y a enfrentar la vida.

Es importante tener en cuenta cual será el mejor momento para comunicarte con tus hijos, ya que no es lo mismo platicar cuando están caminando al salir de la escuela que cuando están relajados en casa o en el parque disfrutando de la tarde. Invitarle un helado o un caramelo de su gusto podría crear un ambiente de mayor confianza en donde solo estén tus hijos y tú.

Un gran, gran consejo que te ayudará a que estas charlas se repitan con frecuencia es que no olvides que a veces es bueno sólo escuchar. A veces ellos sólo quieren ser escuchados y no que uno opine, ya que, si tu opinión no es la que esperaban, la plática puede que llegue a su fin.

Interesarse en lo que ellos se interesan puede ser una herramienta más a tu favor. Pedirles sugerencias de películas, música, libros y hasta de videojuegos puede llegar a ser atractivo para que sigan acercándose a ti para intercambiar ideas y gustos.

Un punto que creo puede ser el más importante para ellos, es que seas confiable. Si tus hijos te piden que guardes un secreto, simplemente hazlo. Ellos necesitan de valores como la confianza y lealtad, que mejor ejemplo que el de sus padres ¿no crees?

Otro punto de la charla que debes tomar en cuenta es que no siempre te responderán de manera inmediata. Seguramente tus hijos se tomarán tiempo para ordenar sus ideas y puede que haya algunas ocasiones en que tus preguntas no sean respondidas. En caso de haber respuestas que no te agraden, no explotes, ni grites, ni hagas gestos con los que demuestres tu desagrado. Tranquilízate. Recuerda que estás ahí para resolver. En caso de que no te correspondan la pregunta pídeles que te respondan cuando estén listos, sin importar cuanto tiempo o cuantos días hayan pasado. Abrázalos y cambia la conversación.

Y finalmente algo más que importante: demuestra que tu interés y tiempo para platicar siempre estará disponible para cuando ellos lo requieran, a veces ellos quieren hablarnos, pero nos ven tan ocupados o interesados en otras cosas que no se acercan a nosotros y puede que eso que tanto querían decirnos no lo escuchemos después.

Ellos, nuestros jóvenes no siempre serán jóvenes, como toda persona crecerán, sus pensamientos cambiarán junto con sus cuerpos y sentimientos. De ahí la construcción de una relación real con ellos, una que se base en la amabilidad, el amor, el apoyo y la tranquilidad de que estarás ahí, para ellos, sin cita ni lugar previos.

@aguirule