SUIZA,-  Gracias a los precios insuperables que ofrece la “fábrica del mundo”, paulatinamente  se está convirtiendo en la “tienda del mundo”, hoy Suiza recibe alrededor de 20 000 paquetes provenientes de China cada 24 horas y los compradores helvéticos no ocultan su entusiasmo, frente a la creciente inquietud de los comerciales chinos.

Esta situación podría cambiar si se llega a un nuevo acuerdo sobre las tarifas postales –actualmente, los vendedores chinos pueden expedir sus paquetes a precios altamente preferenciales–. Accesorios electrónicos, ropa y textiles en general, carcasas para teléfonos móviles y tabletas, bolsos y la más variada oferta de falsificaciones son los productos que más demandan los consumidores suizos en las plataformas electrónicas chinas.

“Pero adquiriendo de esta forma, los clientes se lanzan a lo desconocido y siempre toman algún riesgo con respecto a la calidad”, afirma Patrick Kessler, presidente de la Asociación Suiza de Venta a Distancia.

Un peligro que más de un cliente acepta gustoso. Por ejemplo, un artesano consultado por swissinfo.ch confiesa que hace dos meses encargó un teléfono móvil Ulefone –fabricado en China– a través del sitio web Tinydeal. La pantalla del teléfono ya comienza a despegase del resto del aparato, pero nuestro entrevistado lo toma con filosofía: “No tengo pensado utilizarlo más de un año. Un teléfono semejante cuesta mucho más en Suiza. Y por el precio que tengo que pagar aquí, puedo comprarme un teléfono móvil chino cada año”.

¿Quién puede resistirse? “Los consumidores nacionales saben bien que las cosas son más caras en Suiza que en otros países, lo que con frecuencia les genera la sensación de sentirse ‘estafados’. Así, buscan ofertas en el extranjero aunque pueden pagar sin problema alguno los precios suizos”, explica Ralf Wölfle, director del Centro de Competencia de Negocios Electrónicos de la Escuela Superior de Ciencias Aplicadas y Artes del Noroeste de Suiza (FHNW).

De acuerdo con las cifras de la Asociación Suiza de Ventas a Distancia correspondientes al año 2015:-Las ventas en línea crecieron un 7,5% en ese año, para sumar 6 450 millones de francos suizos (cifra que no incluye las compras hechas en el extranjero que se retiran en puntos de recolección).-la composición de las ventas antes referidas: 1 650 millones de francos suizos en productos electrónicos y multimedia; 1 380 millones en ropa y calzado; 840 millones en alimentos; 42 millones en bienes para el hogar; 24 millones en CD, DVD y libros, y 77 millones en otro tipo de productos.

“Por ahora, la amenaza aún es pequeña y solo afecta a algunos segmentos del mercado. Pero a largo plazo, dentro de 10 años, por ejemplo, con la creciente profesionalización de los mercados, el valor de estas plataformas aumentará considerablemente y amenazará la existencia de los comercios suizos en más de un segmento”, añade.

Las tiendas helvéticas no tienen más remedio que resignarse cuando miran los precios que ofrecen los fabricantes chinos. Pero el tema del “envío gratuito” sí les irrita. El actual sistema de gastos terminales vigente en el seno de la Unión Postal Universal (UPU) clasifica a China como mercado emergente, lo que permite a este país enviar paquetes de menos de dos kilos por tarifas ridículamente bajas.

“¿Por qué los vendedores chinos en línea tienen derecho a enviar a un paquete de 3 centímetros de espesor y 700 gramos de peso pagando solo 1,70 francos, mientras los comerciantes suizos deben pagar 7 francos por un paquete idéntico?”, pregunta Kessler.

Esto provoca una “grave e incomprensible distorsión en las condiciones de competencia; las condiciones de la UPU se pactaron antes de que iniciara la era de la globalización, pero deben revisarse urgentemente”, sostiene.

El consejero económico de la Embajada de China en Suiza, Cai Fangcai, opina distinto. Desde su perspectiva, “aunque China es la segunda economía más importante del mundo, su PIB por habitante sigue siendo muy bajo, así que simplemente se trata del país en desarrollo más grande del mundo”. Cai Fangcai añade que esta decisión de la UPU es totalmente válida porque no fue diseñada para proteger a China, sino el resultado de un acuerdo avalado por todos los miembros de esta organización de la ONU.

Sin importar quién tiene la razón, lo cierto es que las empresas helvéticas, incluida la de correos (La Poste), padecen por esta causa. El portavoz del servicio postal suizo declaraba recientemente al diario ‘Tages-Anzeiger’ que bajo las condiciones vigentes de la UPU, el manejo de paquetes chinos está lejos de ser rentable para los correos suizos.

La oferta de productos chinos es tan vasta que para los suizos es difícil resistirse. Ralf Wölfle confirma que si la clientela suiza se fija sobre todo en el precio, no es demasiado exigente con la calidad y no tiene prisa por recibir su producto, es imposible para los proveedores suizos competir con sus homólogos chinos. “Los proveedores de casa solo pueden rivalizar cuando la calidad y el valor agregado de un producto sí hace la diferencia ante los ojos de un cliente”.

Patrick Kessler añade: “Los suizos no deben aventurarse a una guerra de precios. Más bien deben concentrase en la calidad, el servicio y la rapidez de las entregas. Y también en buscar posicionarse a nivel internacional. En el mundo entero hay compradores para los productos suizos, incluso en la propia China”.

swissdinfo.ch/r3