No soy presidente ni funcionario público ni legislador ni juez ni tampoco consejero de ningún organismo descentralizado ni cobro como asesor en ningún nivel de gobierno federal o estatal, solo me defino como escritor y ciudadano de a pie y, en ese carácter y sin poder agregar “con el debido respeto”, apartado de los políticamente correcto, acepto la invitación de Peña Nieto para sugerir algunas ideas que, tal vez, podrían ayudar a paliar los estragos económicos y sociales causados por la presente administración.

Comenzaré por sugerir, sin los debidos calificativos, la derogación inmediata del impuesto sobre dividendos, el restablecimiento de la deducción de los gastos de previsión social, así como una reducción de 5 puntos del ISR a las empresas y otros tantos a las personas físicas que obtengan ingresos mensuales hasta por 25 mil pesos, así como elevar los niveles de exención a personas que obtengan hasta 4 salarios mínimos. Se trata de capitalizar a las corporaciones mexicanas y de regresar a ciertos contribuyentes alguna parte de su capacidad de gasto. El gobierno priva al ciudadano de su ahorro para gastarlo mal o hasta desperdiciarlo. Es mejor meter el dinero en los bolsillos de los consumidores para expandir la economía.

En relación al precio de la gasolina, sería conveniente diferir el impacto a lo largo del 2017 mediante un deslizamiento del 1.5% mensual (decisión que debería haber sido tomado desde 2016) para que al final del año se haya absorbido gradualmente el incremento propuesto. No existe ninguna fórmula sencilla para resolver la presente crisis que nunca debería haberse presentado después de las padecidas en 76, 82 y 94, sin embargo, yo propondría subir 1% el IVA, a cambio de reducir proporcionalmente el IEPS, el impuesto a las gasolinas que implica más del 40% de cada litro de gasolina vendido: es más vendible, creo yo, un punto del IVA que el 20% brutal del gasolinazo, más aún si éste se desliza sin detonar una espiral inflacionaria que dañará a quienes menos tienen y creen en las perversas promesas verborréicas de AMLO. A más carestía, más posibilidades para Andrés López… Si el gobierno puede resistir el deslizamiento, ¿estará quebrado? ¿Ocultan información?

Las participaciones federales deben ser condicionadas con más rigidez al incremento de la recaudación local. A más predial recaudado, más participaciones. Resulta muy sencillo a los gobernadores contratar más deuda o extender una mano suplicante a Hacienda, antes que

cobrar las contribuciones a altos costos políticos inconvenientes popularmente.

Las medidas prosperarán si el gobierno comienza con imponer el ejemplo. ¿Cómo? Encarcelar los Duarte, a Borge, a Medina, a los Moreiras y otros tantos rufianes para adquirir capital político imprescindible para la toma de decisiones impopulares.

Otra medida orientada a la imposición futura del IVA universal, consiste en siempre y cuando el IMSS entrara al mercado como competidor, abriera cientos de farmacias y adquiriera directamente los medicamentos en los laboratorios, no solo para su consumo hospitalario, sino para enajenar las medicinas al pueblo evitando los altísimos costos de distribución, en el entendido que en México la mayor parte de los fármacos son mucho más caros que en diversas partes del mundo. La medicinas baratas serán un alivio para la nación.

Obviamente continuará, no faltaba más…

fmartinmoreno@yahoo.com