Alguna vez tuve una discusión, sólo planteamiento de opiniones, con el columnista Francisco Rodríguez, sobre sí se podía ser profesionista o tener un encargo a medio tiempo. Francisco, sabio como es, advirtió que él no se quitaba la camiseta de periodista en ningún momento, él era un profesionista de 24 por 24, en cualquier lugar que estuviera y en las distintas circunstancias que le deparara la vida. Lo he constatado.

Justo la charla fue durante una emisión del programa de Radio “A la espera del Sol-Índice Político” en ABC Radio en 1994, y señalábamos cómo los gobernantes y legisladores, descansaban más que trabajar y que cuando se encontraban en “modo suspensión”, no había modo de sacarlos de su estado por más que se “incendiaran” las áreas de su atención.

Es justo así, como en este fin de año 2016 e inicios de 2017, el presidente Enrique Peña Nieto se comportó. El país se encuentra inmerso en una serie de protestas no sólo de los ciudadanos, sino también de empresarios y comerciantes por el aumento a los combustibles y las energías y por ende, los aumentos que ya se anunciaron, que vienen, y que en muchos casos se aplicaron desde el mismo día de diciembre en que se notificó el calendario de aumentos y liberalización del precio de las gasolinas; pero al primer mandatario de este país se le hace oportuno o hasta despótico, continuar con su calendario anunciado de celebraciones de fin de año y vacaciones, sin que incluso se manifieste por las redes sociales, más que para felicitar al nuevo gobernador de Tlaxcala –priista claro–, a quien incluso le deseo Peña: éxito por su nueva responsabilidad como mandatario local.

Que nadie se equivoque, los reclamos que cada vez aumentan y se presentan mejor organizados, fueron en su mayoría espontáneos, porque hay que señalar igual, que casi toda la clase política que ha reclamado el “gasolinazo”, también está de vacaciones, al grado que igual retomarán reuniones por el asunto urgente, para este mismo miércoles o para la semana entrante.

Los corifeos de Peña Nieto ya han anunciado que el aumento a las gasolinas va, sea como sea. Lo que ellos no han calculado es ese, sea como sea que es un verdadero polvorín.

Los mexicanos nos sentimos seriamente lastimados por las mentiras que se repetían una y otra vez por las bondades de la reforma Energética –aunque no muchos las creyeron—, pero sobre todo, por el dispendio económico en salarios, prestaciones y bonos, que no deja de recibir la clase gobernante y que ellos mismos aprobaron acrecentar para este 2017.

Acta Divina… “El aumento a las gasolinas no debe asustar”: José Antonio Meade, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Para advertir… ¿Le habrá dicho lo mismo Meade a Peña y por eso este último estuvo tan tranquilo vacacionando?

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