Como si faltara algo en el Estado de México y sobre todo en los municipios de Ecatepec, Tlalnepantla, Atizapán y Naucalpan, la verbalización insistente del miedo a la inseguridad es un asunto que ya merece un análisis particular.

Los habitantes de dichos municipios mexiquenses ya no sólo se sienten inseguros, sino que experimentan miedo de lo que pueda pasarles a ellos o a sus familiares en sus propias casas o en las calles de tales demarcaciones. Ya no sólo se le teme al asaltante común, también a las bandas, a los secuestradores, a las policías corruptas, a los suicidios, a las violaciones; sino también a los payasos asesinos; de los que se han visto caracterizaciones deambular por las calles, pero hasta ahora sólo en Ecatepec se confirma que individuos caracterizados como payasos terroríficos han cometido un delito.

El hecho es que el miedo se interna no de hecho en hecho, también de boca en boca de manera personal o hasta por las redes sociales, por lo que un gran número de habitantes de la sociedad mexiquense está tan alarmada por los altos riesgos de violencia a los que se siente expuesto, que ya se olvidó de los otros riesgos y hechos reales que igual minan hasta sus finanzas, su salud y hasta su futuro.

No se intenta señalar en esta Acta Pública que la inseguridad en distintos municipios del Estado de México y de otros estados del país, es una fantasía. No, de ninguna manera. Lo que se quiere advertir es que es tal el pánico diseminado por la inseguridad, sin una visible estrategia en contra de la misma, ni información para defenderse o cuidarse de los criminales, que todo parece indicar que se trata de inmovilizar a la sociedad ante los verdaderos hechos que tienen en peligro a los mexicanos.

Es como si se hubiera una clara intencionalidad de que el colectivo crea que el mañana, que el futuro es incierto o a veces hasta inexistente porque en cualquier momento nos pueden avisar vía nuestro propio aparato telefónico que han secuestrado a un familiar, o nos avisen en cualquier momento que hemos sido despedidos, o nos puedan asaltar o matar o hasta nos pueden avisar de una enfermedad mortal; todo como si fuera parte de la cotidianidad.

Es como para particularizar el miedo e inmovilizarnos, en lugar de que el mismo nos provoque conjuntarnos, asociarnos, unirnos ante la corrupción de los políticos, el saqueo de las finanzas públicas, el desequilibrio ambiental, la pobreza inclemente, la injusticia social, en fin.

El miedo individualizado también juego su papel importantísimo al momento de decidir a actuar por un cambio.

Acta Divina… El gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila garantiza la seguridad en la demarcación que administra.

Para advertir… “Al dejar que el melodrama explique las sensaciones de insignificancia, las personas vierten sus terrores en el lenguaje destinado a las contingencias de la enfermedad y el amor desdichado y eso explica la dimensión teatral de la estrategia contra la violencia. El pánico también aquieta. Y el melodrama impulsa la metamorfosis de lo vivido con temor y angustia en la representación teatral. (Monsiváis, 2005)

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