BAJA CALIFORNIA.- Cada día, llegan a las ciudades fronterizas de Baja California más de 300 migrantes haitianos y africanos, los cuales están generando una crisis en dichas localidades, ya que en su paso hacia Estados Unidos, enfrentan discriminación y extorsiones, denunciaron activistas.

Lo anterior se suma al hacinamiento en los albergues y hasta en las calles, donde duermen quienes no alcanzaron posada. Según la Encuesta Nacional de Discriminación, 23 por ciento de los mexicanos no permitiría que personas de otra raza vivieran en su hogar.

“Este fenómeno es la oportunidad para que los habitantes de Tijuana y Mexicali erradiquen el racismo y les permitan quedarse en su casa o les renten habitaciones”, señaló Wilner Metelus, presidente del Comité Ciudadano de Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos.

En Facebook el Frente Nacionalista de México, grupo de ultraderecha, alienta a unirse ante la invasión de haitianos. Esa gente y su degenerada cultura de vudú y satanismo es un peligro para nuestro país, comentó un usuario. ¡Sáquenlos!, No son bienvenidos, Córranlos de nuestro país, son otras frases escritas en el sitio.

En Tapachula les reprochaban que venían a quitarles el trabajo, indicó Metelus. Las mujeres son molestadas en las calles en varios lugares de la República. Las acosan, les dicen palabras ofensivas; de manera indigna las invitan a salir con ellos.

Aunque la mayor parte de las extorsiones las padecen cuando pasan por Costa Rica, Nicaragua, Colombia y Guatemala, siete haitianos reportaron a Andonaegui que en la Central de Autobuses del Norte, en la Ciudad de México, policías les pidieron 5 mil pesos a cada uno. Los afectados no denunciaron porque no quieren detener su camino a Estados Unidos, explicó.

Precisó que 80 por ciento son de Haití y el resto provienen de África. En realidad provienen de Brasil, explicó, país que ofreció empleo a los haitianos afectados por el terremoto de 2010. Éstos trabajaron en las obras del Mundial de Futbol y las Olimpiadas de Río, y ahora sufren más que el resto de los ciudadanos el embate de la crisis en aquel país y por ello decidieron ir a Estados Unidos, añadió.

Para ello pasan por México. “Este es un país muy generoso, pero hay que reconocerlo: también es racista”, aseveró Metelus.

con información de agencias

jcrh