CIUDAD DE MÉXICO,-  La revelación de diversos estudios así como estadísticas no ofrecen un panorama halagador para el futuro, México será un país de ancianos, pobres y enfermos en las próximas décadas, debido a la inestabilidad en los sistemas de pensiones.

El mayor temor de los analistas es la inestabilidad en los sistemas de pensiones, estudios internacionales han sugerido subir las aportaciones de 6.5%, pero hasta el momento no se ha trabajado para mejorar el monto de la pensión que recibirá un trabajador al momento de jubilarse.

“Es un hecho que si no hacemos algo para mejorar las pensiones, en los próximos 30 o 40 años seremos un país de personas viejas y pobres. Se deben hacer cambios en conjunto; es decir, que exista una colaboración entre el gobierno, las empresas y el trabajador”, explicó en entrevista María Isabel Monterrubio, directora general de Vitalis.

La experta indicó que por el momento se debería aprovechar el bono demográfico con el que cuenta el país, ya que se considera que actualmente hay una Población Económicamente Activa que pude mejorar su nivel de ahorro para el retiro.

Monterrubio alertó que para el 2021, cuando se cumplan 24 años del sistema de las administradoras de fondos de ahorro para el retiro (afores), serán muy pocas las personas que soliciten su pensión, pues el monto que reciban será menor a 30% de su último salario.

“Ninguna persona se va a querer jubilar con la pensión que va a recibir, la mayoría de las personas cuenta con una baja densidad de cotización, que se refiere a que pocas cotizan dentro de la formalidad para poder estar afiliadas al IMSS e iniciar un ahorro para el retiro”, señaló.

Para muchos expertos, la solución está en implementar nuevos esquemas en los sistemas de pensiones. Uno de ellos es el llamado capuchino holandés que consiste en que el gobierno aporte el café, que sería la seguridad social; el patrón la leche, entendida como los planes privados de pensión, y finalmente el trabajador aportaría la canela, que sería su ahorro voluntario.

La cooperación entre las tres instancias sería fundamental para garantizar pensiones dignas para los trabajadores en su retiro.
Monterrubio explicó que, sin embargo, en México las aportaciones para el retiro son apenas del 6.5% del salario base. El gobierno aporta 0.225%, el trabajador 1.125% y la empresa 5.15 por ciento.
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