KABUL.- Después de nueve días de intensos combates, las fuerzas afganas lograron expulsar a los combatientes del movimiento Talibán que irrumpieron en la norteña ciudad afgana de Kunduz, informaron hoy fuentes oficiales. “Unidades especiales de las fuerzas de seguridad afganas han retomado las áreas perdidas recientemente en la capital de la provincia homónima de Kunduz, donde la situación está volviendo a la normalidad”, afirmó el jefe de la Policía provincial, Mohammad Masoom Hashemi.

En declaraciones a la prensa, el responsable de la policía explicó que tras nueve días de intensos enfrentamientos armados, las fuerzas de seguridad despejaron la ciudad y dieron por concluidas el martes por la noche totalmente sus operaciones en Kunduz. Hashemi dijo que las fuerzas mantienen actualmente su ofensiva en otras partes de la provincia, alejadas de la ciudad de Kunduz, según reporte de la agencia de noticias afgana Khaama Press (KP). El movimiento fundamentalista, que gobernó Afganistán entre 1996 y 2001, lanzó el 3 de octubre pasado una magna ofensiva de ataque por cuatro puntos de la norteña ciudad afgana, donde tomó oficinas de la policía, el gobierno municipal y edificios públicos. El asalto se registró a más de un año de que el Talibán capturó por unos días la ciudad, en lo que representa uno de sus mayores éxitos en los 15 años de lucha contra el gobierno afgano, tras su derrocamiento a finales de 2001. El jefe de la policía en la provincia de Kunduz no dio ningún informe sobre las víctimas registradas entre los residentes locales y las fuerzas de seguridad durante los nueve días de enfrentamientos, aunque afirmó que decenas de militantes talibanes perdieron la vida.

La ofensiva del Talibán en Kunduz provocó que miles de pobladores de la ciudad se vieron obligados a huir de la zona, ante el temor de ser de nuevo víctimas de las atrocidades del grupo armado, como ocurrió hace un año. Los insurgentes talibán fueron acusados de actividades criminales terribles tras la toma de la ciudad de Kunduz en septiembre de 2015, incluyendo violaciones, secuestros, asesinatos, saqueos de propiedades públicas y privadas y el usos de civiles como escudos humanos. La Comisión de Derechos Humanos de Afganistán, independiente, ha asegurado que al menos 50 civiles murieron y más de 350 resultaron fueron heridos en la ofensiva del año pasado, aunque considera que las cifras podrían aumentar. El movimiento insurgente, que gobernó Afganistán entre 1996 y 2001, bajo el nombre oficial de Emirato Islámico, lucha desde hace más de 15 años contra el gobiernos afgano y la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), que da apoyo a las autoridades afganas. El régimen fue derrocado tras la invasión de Estados Unidos a fines de 2001, luego de los atentados del 11 de septiembre de ese año contra las Torres Gemelas, orquestado por el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, quien en ese entonces se refugiaba en Afganistán, protegido por el Talibán.

Notimex/JRGA