SIRIA,- Arrebatar la parte Este de Alepo a las milicias rebeldes e islamistas el propósito del régimen sitrio y sus aliados rusos e iraníes antes de que el presidente electo de EEUU, Donald Trump, tome posesión del cargo el próximo 20 de enero, este propósito cuenta con el visto bueno de Rusia según fuentes de la agencia Reuters.

Es así que Moscú y Damasco buscan evitar un cambio de estrategia estadounidense en Siria, aunque Trump mantiene inclinación de cooperar con Vladimir Putin, esto interrumpirá el suministro de armamento por parte de Washington a ciertas milicias rebeldes, entre ellas el Ejército Libre sitio (ELS), la coalición bautizada como Frente del Sur o las Unidades de Protección Popular kurdas (YPG), la fuerza sobre el terreno más efectiva contra el Estado Islámico.

“Lo más probable es que Trump continúe con la política de (Barack) Obama en la guerra contra el ISIS, pero respecto a los rebeldes sirios incluso para nosotros hay mucha incertidumbre. No obstante, no hay duda de que Assad se quedará (en el poder). Respecto al Estado Islámico, damos por hecho que el ‘Califato’ caerá, y que (su desaparición) provocará más terrorismo en lugares como Europa”, señala a este diario una fuente del Gobierno de Israel experta en Siria.

“Las acciones de Trump en Siria dependerán más de los nombramientos para su gabinete, como, por ejemplo, quién ocupará el puesto de secretario de Estado, que de sus ideas. Dichos nombramientos determinarán la relación de EEUU con Rusia. Si Trump tiene algo claro en política exterior es el no intervencionismo. Y cree que la estrategia de EEUU en Siria de ayudar a las fuerzas opositoras no ha solucionado nada”, añade Javier Morales, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Madrid e investigador del grupo Eurasia.net.

Las fuerzas leales a Bashar Al Assad consiguieron en los últimos días hacerse con el control de un tercio del este de la ciudad, que hasta ahora estaba en poder de diversos grupos insurgentes, entre ellos Jabhat Fatah al Sham (el antiguo Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en el país). La desesperanza crece entre los rebeldes -que han librado intensos combates en el frente sureste de la ciudad, donde las fuerzas del régimen tomaron amplias partes de los barrios de Al Yazmati y Al Masarania- tras haber perdido más de una tercera parte del territorio.

El avance de las fuerzas gubernamentales ha provocado un éxodo de desplazados desde el noreste de Alepo, donde las reservas de alimentos “prácticamente se ha acabado”, según responsables de Naciones Unidas. “Informes iniciales indican que hasta 16.000 personas han sido desplazadas, muchas en situaciones inciertas y muy precarias. Si los combates continúan y se expanden en los próximos días, seguramente habrá miles más que no tendrán más opción que huir”, indicó ayer el máximo responsable de la ONU para Asuntos Humanitarios, Stephen O’Brien.

Otras fuentes, como el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, elevan la cifra a 27.000: 15.000 se han desplazado a barrios centrales y sureños de la mitad Este de Alepo, mientras que 12.000 se han trasladado a zonas dominadas por el ejército y al área de Al Sheij Maqsud, en poder las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza armada kurdo-árabe.

Muchos desplazados que han llegado a otros sectores del este de la urbe duermen en la calle porque no tienen donde cobijarse, según dijo a la agencia Efe el portavoz de la Defensa Civil, los llamados “Cascos Blancos”, Ibrahim Abu Leiz. Ante los constantes bombardeos, “la situación es muy mala, han llegado miles de desplazados y duermen en la calle, ya que no tienen sitio donde quedarse”, explicó en una conversación telefónica Abu Leiz, que se encuentra en la parte oriental de Alepo.
elconfidencial/r3