CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco instó hoy a unir las fuerzas morales y económicas para luchar contra la pobreza, que “ofende y mata a tantos hermanos y hermanas”, poniendo en prácticas políticas serias y para la familia. Esto durante el rezo de la oración dominical del Angelus, desde el atrio de la Basílica de San Pedro del Vaticano y ante más de 80 mil personas congregadas para participar en la misa de canonización de siete nuevos santos, entre ellos el joven mártir mexicano José Sánchez del Río.

Durante el discurso el pontífice saludó especialmente a los fieles llegados hasta el Vaticano desde los países de los de origen de los santos, entre ellos México. Pidió que el ejemplo de esos “luminosos testigos” sostenga el trabajo de todos por el bien de la Iglesia y la sociedad civil. Antes de eso, en una soleada mañana romana, el Papa celebró la misa y en su sermón dijo que todos deben rezar “no para ganar la guerra, sino para ganar la paz”, como lo hicieron los santos. “Rezar es luchar, no es refugiarse en un mundo ideal, no es evadirse a una falsa tranquilidad egoísta”, dijo. “Los santos son hombres y mujeres que entran hasta el fondo del misterio de la oración. Hombres y mujeres que luchan con la oración, dejando al espíritu santo orar y luchar en ellos; luchan hasta el extremo, con todas sus fuerzas, y vencen, pero no solos: el Señor vence a través de ellos y con ellos”, añadió. Reconoció que a la hora de rezar “el cansancio es inevitable” y en ocasiones ya no se puede más, pero con la ayuda de los demás se puede continuar.

Destacó que los canonizados combatieron con la oración la “buena batalla de la fe y del amor”, permanecieron firmes en sus convicciones y fueron generosos de corazón. Antes de la misa de canonización, en la capilla de La Piedad dentro de la Basílica de San Pedro, el Papa saludó personalmente a las diversas delegaciones oficiales, entre ellas la mexicana encabezada por el director general de Asuntos Religiosos de la Presidencia de la República, Roberto Herrera Mena. Al finalizar, el pontífice fue saludando a los cardenales y obispos presentes, entre ellos los cinco “purpurados” mexicanos. Esto antes de abordar el papamóvil para recorrer la Plaza de San Pedro y los alrededores, donde pudo ver numerosas banderas tricolores y carteles dedicados a José Sánchez del Río.

Notimex/JRGA