WASHINGTON,-  La administración de Barack Obama ha perseguido a más inmigrantes ilegales superando a George W. Bush, de manera que la actitud de Donald Trump triunfalista contra la inmigración no debe sorprender. Un centro de investigación universitario que rastrea la aplicación de la ley federal en Estados Unidos, ofrece resultados.

Fiscales federales han levantado al menos 680.000 cargos en contra de ilegales en los últimos ocho años. En cambio, bajo el presidente George W. Bush ese número desciende a 287.000 y, con el presidente Bill Clinton, a 100.000.

El cofundador del Transactional Records Access Clearinghouse de la Universidad de Syracuse, David Burnham, asegura que este aumento representa una represión por parte de los legisladores y el Departamento de Justicia de la gestión demócrata de Obama.

“Esto es una combinación de políticas y acciones agresivas del Congreso y de una muy agresiva administración Obama que trabaja en la frontera —para mantener a la gente afuera, como dice Trump”, dice Burnham.

Este es el primer estudio que compara sus cifras con la de los presidentes anteriores y demuestra una sorprendente realidad. De hecho, señala el Miami Herald, defensores de la inmigración llaman al presidente Obama “deportador en Jefe”.

Asimismo, Burnham señala que, a pesar de lo que se dice de la actual administración demócrata, la realidad es otra con respecto a los inmigrantes: “Los argumentos de que el presidente Obama no está haciendo nada en la inmigración no cuadran con la realidad”.

Por otra parte, las deportaciones también han sido masivas por parte del Gobierno de Obama. El Departamento de Seguridad Nacional señala que entre los años 2009 y 2015 su gestión deportó a 2,5 millones de personas. Esto representa una cifra récord.

Aunado a esto, a otras dos millones se les dio la oportunidad de irse a su país de origen de forma “voluntaria” o, en el caso contrario, enfrentar cargos en Estados Unidos; no obstante, estas salidas no son clasificadas por el Gobierno como deportaciones.