GINEBRA.- Los civiles sometidos a los bombardeos en la ciudad siria de Alepo se enfrentan a “un nivel de salvajismo que ningún ser humano debería tener que soportar”, afirmó hoy la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA). El secretario adjunto de la OCHA, Stephen O’Brien, pidió en un comunicado conocido en Ginebra “una acción urgente para poner fin al infierno en Tierra” que viven los alrededor de 250 mil habitantes de los barrios asediados de Alepo.

“El sistema de salud en el este de Alepo está al borde del colapso”, dijo O’Brien, después de que el hospital más grande en la zona controlada por los rebeldes fue alcanzado por los bombardeos la víspera por segunda vez en una semana. O’Brien exhortó a las partes en conflicto a por lo menos permitir la evacuación de cientos de civiles que necesitan atención médica urgente. Manifestó que está “enormemente alarmado por los feroces bombardeos en el este de Alepo y reiteró su llamado a una pausa de los combates, las evacuaciones médicas y el acceso de la ayuda humanitaria. Advirtió que los suministros de agua y alimentos en el este de Alepo se están agotando, mientras que los esfuerzos para lograr que las caravanas de ayuda accedan a territorio sirio desde la frontera turca están estancados por los cruentos combates. “Ante la escasez de agua potable y comida, el número de personas que necesitan evacuaciones médicas urgentes probablemente aumentará dramáticamente en cuestión de días”, aseguró O’Brien.

Ayer sábado, el mayor hospital de los barrios rebeldes de Alepo fue bombardeado por segunda vez en cuatro días, en el marco de la intensa ofensiva del ejército sirio para retomar la totalidad de la segunda ciudad de Siria. Desde el inicio de la ofensiva del ejército contra el este de Alepo, el 22 de septiembre, los bombardeos rusos, los barriles de explosivos lanzados desde los helicópteros del régimen sirio y los disparos de artillería han matado a por lo menos 220 personas. Alepo se ha convertido en el principal frente del conflicto sirio, que ha dejado más de 300 mil muertos en cinco años. Desde 2012 se encuentra dividida en dos: un sector oeste controlado por el régimen sirio y una parte está dominada por los grupos rebeldes. Unas 250 mil personas, entre ellas 100 mil niños, viven en los barrios controlados por los insurgentes y padecen, de acuerdo con reportes de las Naciones Unidas, “la catástrofe humanitaria más grave vista en Siria”.

Notimex/JRGA