BRUSELAS.- El Parlamento de la región Valona de Bélgica rechazó hoy la ratificación del tratado de libre comercio concluido entre la Unión Europea (UE) y Canadá, lo que podría bloquear la entrada en vigor del pacto, conocido como CETA. “No daré plenos poderes al gobierno federal y Bélgica no firmará el CETA el 18 de octubre”, afirmó en sesión plenaria el ministro-presidente valón, Paul Magnette, argumentando que el texto jurídico “no ofrece suficientes garantías” a los europeos.

La legislación belga determina que el gobierno federal sólo puede ratificar un tratado internacional con el visto bueno de las siete entidades del país: los parlamentos de las tres regiones y de las tres comunidades linguísticas, además del Parlamento federal. El Parlamento de la comunidad francófona de Bélgica ya había votado contra el acuerdo el miércoles y se espera que el de la región Bruselas-Capital haga lo mismo. Magnette afirmó que la cámara podría revertir su posición si se atajan sus preocupaciones, principalmente con respecto a la transparencia de las negociaciones. “Este rechazo no es un veto definitivo. Lanzo un llamado a nuevas negociaciones, pero sobre nuevas bases. ¿Por qué años de discusión en secreto si el contenido (del pacto) es bueno para las pequeñas y medianas empresas, los agricultores, los servicios públicos?”, cuestionó. El ministro-presidente valón dijo estar seguro de que otros países europeos “que también tienen reticencias” apoyarán la decisión belga.

La votación en Valonia ocurrió mientras decenas de agricultores contrarios al pacto comercial protestaban delante de la sede del parlamento valón. Conocido como CETA, el tratado de libre comercio UE-Canadá ha sido finalizado en febrero, luego de siete años de negociaciones, pero queda pendiente de los distintos procesos de ratificación en los 28 países europeos. Es visto como el más amplio y ambicioso ya negociado por la mancomunidad europea con otro país, y mencionado como ejemplo en las demás negociaciones abiertas o planeadas, incluso en la modernización del acuerdo de asociación UE-México. Sus opositores critican el elevado nivel de desreglamentación y le acusan de rebajar las normas fitossanitarias, laborales y medioambientales actualmente vigentes en la UE.

Notimex/JRGA