BAGDAD, IRAK.-. Alrededor de 55 personas murieron el sábado en Irak en ataques que apuntaron contra una reunión de musulmanes chiíes, un puesto de control de la policía y la familia de un líder paramilitar suní que se opone a Estados Islámico, según informaron fuentes médicas y de seguridad.

La escalada de violencia llegó en momentos en que las fuerzas iraquíes se preparan para lanzar una ofensiva para recuperar Mosul, la última ciudad de Irak aún bajo control del grupo radical Estado Islámico (EI), ubicada en el norte del país.

La mayor cantidad de víctimas se produjo cuando un atacante suicida estalló la bomba que portaba en medio de una reunión chií en Bagdad, dejando 41 muertos y 33 heridos. La explosión tuvo lugar en una tienda llena de gente ubicada en un mercado colmado en el norteño distrito de al-Shaab en la capital, dijeron autoridades.

Estado Islámico se adjudicó la responsabilidad del ataque en un comunicado difundido en internet.

Previamente en el día, hombres armados supuestamente pertenecientes a EI atacaron un puesto de control policial y la casa de un jefe de una milicia suní que respalda al Gobierno, al norte de Bagdad, dijeron fuentes de seguridad.

Ocho policías murieron y otros 11 resultaron heridos en el primer ataque, que tuvo lugar en Mutaibija, al sur de la ciudad de Tikrit, mientras que los militantes registraron tres decesos.

En el segundo asalto, la esposa y tres hijos de Numan al-Mujamaie, líder de la milicia Ishaqi Mobilization, murieron cuando atacantes armados entraron en su casa en la localidad de Ishaq cuando él no estaba. Los hombres huyeron, se enfrentaron con las fuerzas de seguridad y luego se suicidaron detonando cinturones explosivos, dijo la policía.

Estado Islámico ha intensificado este año los ataques con bomba en zonas en manos del Gobierno iraquí, en momentos en que está perdiendo terreno a manos de las fuerzas oficiales de Irak respaldadas por Estados Unidos y milicias iraníes chiíes.

con información de agencias

jcr