TORONTO, CANADÁ.- El restaurante O.Noir, en el centro de la ciudad canadiense de Toronto, ofrece cada tarde a sus comensales la experiencia de saborear un rico platillo de comida y una bebida en total oscuridad.

Aunque no es el primero en su tipo, pues hay otros en Europa, Australia y Estados Unidos, O.Noir, fundado en 2009, se presenta como el más grande del mundo con este concepto, inspirado en Jorge Spielmann, un pastor ciego en Suiza.

El religioso invitaba a sus amigos a cenar y les vendaba los ojos para que vivieran la experiencia de comer sin ver. El reto para los restantes cuatro sentidos se resume en la frase en inglés “Dine in the dark” (Coma en la oscuridad).

Ubicado en la intersección de las calles Church y Charles, en pleno centro de la ciudad, este restaurante con varios salones ofrece la experiencia de comer o cenar sin celulares ni velas, sin luz.

Es una experiencia única, donde nuestros comensales disfrutan de su cena sin verla. Escuchan música, pueden conversar mientras están en un salón sin nada de luz, sólo degustando los platillos que ordenaron y un plato sorpresa”, explicó el propietario J. R. Feng. “Cuando comes en la oscuridad los demás sentidos se acentúan para saborear el olor y el gusto de los alimentos” agregó.

Además de éste, en Canadá existe otro restaurante en Montreal, fundado en 2006, creado por Moe Alameddine, quien define el concepto como una “sensual experiencia de comer que no se compara con nada”.

El O.Noir (noir es “negro” en francés) recibe cada semana entre 600 y mil comensales y es atendido por un equipo de 25 meseros, cocineros y personal de asistencia, de los cuales unas diez personas son débiles visuales o ciegas.

Feng aclaró que no es un restaurante para personas ciegas, sino un concepto de comer sin ver para exaltar los otros cuatro sentidos. La experiencia comienza al bajar las escaleras hacia el restaurante y dirigirse a un salón tipo bar a media luz, donde está dibujado el alfabeto Braille y en donde se ofrece un menú de comida contemporánea de Norteamérica con estilo europeo, a decir del propietario.

Una vez ordenada la comida y bebida, el grupo de comensales es conducido por una asistente al salón oscuro. La condición es no encender celulares ni otro aparato que tenga luz. Si se requiere ir al baño o salir hay que hablar en voz más alta para que acuda la asistente.

El propietario es un ingeniero químico especializado en polímeros, pero siempre le gustaron los negocios. Tuvo oportunidad de conocer al fundador Alameddine, quien deseaba que un nuevo propietario siguiera con el concepto de O.Noir.

O.Noir está abierto los siete días de la semana, de hecho sólo cierra cuatro días al año.

con información de agencias

jcrh