ESTADOS UNIDOS,- Aunque ambas empresas -Apple y Samsung- han dado muestras de colaboración, su lucha se basa en futuras tecnologías para sus futuros dispositivos y se hallan desarrollando pantallas flexibles que se pliegan sobre si mismo hasta cerrarse por completo como aquellos Samsung que dominaron el mundo de la telefonía en los años 2000.

Las modas son cíclicas. Ambas empresas, sin embargo, tienen registradas y aceptadas sus respectivas patentes para volver a este tipo de teléfono. Samsung solicitó una patente en EEUU para un teléfono que pudiera doblarse, y poco después hizo lo propio para una pantalla flexible que se adaptara a ese cuerpo. La oficina de patentes se la concedió finalmente este mismo mes de noviembre.

Por su parte, Apple hizo exactamente lo mismo: ha desarrollado una tecnología propia para un iPhone que se dobla sobre sí mismo, la cual registró en julio de 2014; y que ha sido concedida también recientemente. No está claro hasta qué punto pueden ambas empresas reñir por esta tecnología, dado que los organismos estatales han aceptado ambas y no parece que se estén copiando de ninguna manera, incluso si el objetivo es el mismo: un teléfono que tenga una pantalla gigante que se doble y que abulte menos en el bolsillo.

¿Vamos a volver a usar teléfonos que se cierran pronto?. Es difícil saberlo, aunque para 2017 parece que no va a ser el caso, porque tanto el Galaxy S8 como el iPhone 8, por lo que apuntan los rumores, van a ser simplemente versiones más potentes y un rediseño de la gama, respectivamente.

Lo que está claro es que estos dispositivos utilizarán a la fuerza pantallas OLED, que no son solo más nítidas y tienen mejores colores que las TFT o LCD, sino que también son más flexibles y pueden doblarse si se diseñan de la forma adecuada. Esto daría puntos a Samsung como primera empresa en lanzar un teléfono que se dobla, dado que es uno de los fabricantes de pantallas OLED más grande del mundo, hasta el punto de que Apple depende de ellos para su próximo iPhone, que tendrá una pantalla de estas característica en al menos uno de sus modelos.

A falta de ver cómo va a recuperarse Samsung de la debacle del Notegate y cómo afectará esto a sus futuros proyectos, podríamos ver un teléfono de la marca surcoreana con un diseño abatible en 2018. ¿Consentirá Apple que se le adelanta su principal competidora en esta novedad? ¿Podrán Huawei o Xiaomi u otras empresas adaptarse a esta nueva corriente o tirarán por una dirección diferente?.

Lo único que está claro es que la tecnología está ahí y que, si han registrado la patente, es porque tienen un interés en desarrollarla a nivel comercial. Tener teléfonos con pantallas de 7 u 8 pulgadas que se doblan y abultan lo que un teléfono de 4 pulgadas podría ser, además, el último clavo en el ataúd de las tablets, que llevan ya años bajando en ventas por culpa de los teléfonos que cada vez son más grandes.

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