NUEVA YORK,-  La caída de las materias primas se ha prolongado, obligando a los exportadores de commodities en el mundo a reconfigurar sus economías, algunos países de AL habrán de ajustarse a esa realidad y volver a lo básico. Es indispensable un reenfoque en reformas estructurales, regular políticas impositivas, infraestructura y educación para fomentar los negocios.

“El crecimiento mediante el alza de los precios de los commodities es bueno, pero no es permanente”, recalcó Ilan Goldfajn, presidente del Banco Central de Brasil. “Así que es necesario hacer reformas para aumentar la productividad”.

Sus intentos sirven como caso de prueba para sus contrapartes de otras regiones, que se congregaron en Washington en los últimos días para las reuniones semestrales del Fondo Monetario Internacional y conversaron sobre sus dificultades en el actual entorno económico global.

El aumento de los precios del petróleo, los minerales y las exportaciones agropecuarias impulsado por el auge de China restó prioridad durante muchos años a las reformas estructurales en América Latina. Ahora, funcionarios de muchos de esos países dijeron en entrevistas que ya no ponen todas sus fichas a una recuperación de las cotizaciones de las materias primas.

Brasil, que ha atravesado una turbulenta crisis política, está tratando de limitar el gasto público y privatizar activos estatales al tiempo que lanza simultáneamente una iniciativa de inversión en infraestructura.

“Aprovechemos que las cosas están relativamente calmadas para nosotros y hagamos las reformas, porque necesitaremos hacerlas”, dijo Goldfajn. “Hagámoslas en períodos más calmos que cuando los mercados está más tensos”.

En Perú, el nuevo gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski trabaja en la reforma del código tributario para ampliar la base e incorporar más trabajadores al sector formal. En 2013, cerca de 64% de la fuerza laboral trabajaba en negro. Las autoridades también quieren invertir más en infraestructura y aumentar el acceso al crédito a través de los bancos del país.

La idea, dijo su ministro de Economía y Finanzas, Alfredo Thorne, es reducir la dependencia de las exportaciones de cobre y el gasto fiscal. “Lo que necesita cambiar, en nuestra opinión, son los motores del crecimiento”, señaló.

Las economías latinoamericanas se desaceleraron de forma considerable en 2014 y se contrajeron en 2015, según el FMI. El organismo prevé que la producción de la región disminuya 0,6% este año, en gran parte debido a declives en Brasil y Argentina, dos de los pesos pesado de la región que atraviesan duras transformaciones políticas.

El colapso de los commodities también provocó un derrumbe de las divisas de los países exportadores, lo que encareció sus importaciones, redujo sus ingresos reales y desató brotes inflacionarios. Idealmente, una moneda más débil debería beneficiar a otros sectores exportadores y aliviar el impacto económico de la caída de los precios.

Sin embargo, en los mercados emergentes, en particular en América Latina, los bienes básicos representan una porción tan grande de sus exportaciones —los combustibles, por ejemplo, constituyen casi dos tercios de las ventas de Colombia al exterior— que hay poco margen para amortiguar el golpe.

“El tipo de cambio no funciona tan bien, al menos en el corto plazo, como absorbente de golpes”, asevera Joaquín Cottani, economista jefe de S&P Global Ratings para América Latina.

Eso planteó un enigma para los bancos centrales que tuvieron que decidir entre usar la política monetaria para estimular el crecimiento o controlar la inflación. En gran parte han optado por lo segundo, elevando las tasas de interés, una medida que tuvo el efecto secundario de ahogar sus economías.

A partir del próximo año, América Latina debería estar en una mejor posición, con un crecimiento de 1,6% a nivel regional y una desaceleración de la inflación conforme los países encuentren una forma de navegar la caída de los precios de los commodities, según las proyecciones del FMI.

La Reserva Federal de Estados Unidos ha indicado que desea reanudar el alza de las tasas de interés este año, lo que podría debilitar las monedas de los mercados emergentes frente al dólar. Sin embargo, incluso si la Fed posterga una vez más la decisión, el dólar aún podría apreciarse si los inversionistas comienzan a ponerse nerviosos por la desaceleración de China o las consecuencias del divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea.

Una depreciación de las divisas de mercados emergentes podría impulsar los precios de sus importaciones, lo que reduciría los ingresos reales y provocaría una nueva alza de la inflación.

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