Las principales economías del mundo han tenido muy bajas o incluso tasas de interés negativas en los pasados años, política seguida por los distintos bancos centrales para enfrentar la crisis financiera global; situación a la cual no ha estado exento México. Así, en nuestro país hemos tenido tasas de interés inferiores a la inflación, esto es tasas de interés reales negativas, lo que castiga al ahorrador al no pagarle al menos un rendimiento que compense el aumento de precios. A esto habría que agregarle los impuestos por el ahorro financiero que existen en México, así como las comisiones bancarias, todo lo cual desincentiva el ahorro de los consumidores y de las empresas.

Los principales bancos centrales del mundo han seguido éstas políticas monetarias expansivas en los pasados años para propiciar mayor crecimiento económico, lo que ha resultado en la caída de las tasas de interés. Es frecuente que en México se considere a nuestra economía aislada del resto del mundo y que fenómenos como mayores o menores tasas de interés, cambios en el tipo de cambio, menores niveles de producción y empleo solo sean resultado de acciones internas.

Si en alguna época esto podía tener algo de razón, hoy es absurdo por tener una economía muy abierta. Esto se confirma al observar que las exportaciones y las importaciones ya representan cerca del 70% del PIB, porcentaje que se eleva por arriba del total del PIB cuando se toman en cuenta los movimientos internacionales de capitales.

Por lo mismo, la fuerte expansión global de liquidez ha provocado una disminución de las tasas de interés en los mercados internacionales, lo cual se ha contagiado a nuestra economía por diversos canales, que ha sido alabado por su beneficios en términos de crecimiento al consumo y a la producción. Sin embargo, no son tan claros los elevados costos que tiene el mantener bajas tasas de interés, que serán más obvios en la medida en que empiecen a subir en los mercados globales. Entre los principales costos están:

1) Las bajas tasas de interés castigan a los ahorradores y al ahorro, fomentando el consumo, pero castigando la inversión, es decir lo contrario que se pretende con esta medida.

2) Estas bajas tasas son equivalentes a un aumento excesivo en el precio de los bonos, lo cual eleva la deuda de las empresas y las empresas.

3) El elevado precio de los bonos es una de las principales “burbuja de precios” que existe en la actualidad en los mercados globales, como antes fueron la burbuja en el precio de las materias primas, del petróleo, de los mercados bursátiles, de acciones de tecnología en los mercados bursátiles y otras más. Como en esas ocasiones existe el riesgo de fuertes ajustes y caídas en sus precios.

4) En la medida en que suban las tasas de interés una gran cantidad de proyectos y empresas no serán rentables y tendrán graves problemas para cumplir con sus obligaciones financieras, perjudicando a los poseedores de los bonos y a las instituciones financieras. 5) Las bajas tasas de interés propician una transferencia de recursos de los ahorradores a los acreedores, a los gobiernos y a las instituciones financieras, distorsionando los diversos mercados, así como fomentando inversiones erróneas.

5) Además, se propicia las inversiones en proyectos cuya rentabilidad financiera y social es negativa, pero que generan el espejismo de que son correctas, reduciendo así la productividad y el crecimiento de toda la economía.

6) En la medida en que se eleven las tasas de interés habrá disminuciones en los precios de los bonos provocando pérdidas en los fondos de ahorro de largo plazo, como son los de pensiones.

Es claro que en los siguientes años se tendrán mayores tasas de interés en los mercados globales, lo cual elevará a las mismas en nuestra economía. Por lo mismo es conveniente empezar a hacer los ajustes correspondientes, tanto en las empresas como en los gobiernos a fin de reducir sus costos actuales y futuros. Para compensar el fuerte impacto negativo de las diversas variables externas es necesario fortalecer nuestra economía con una deuda reducida, equilibrio fiscal, fortalecimiento del ahorro y la inversión nacional y muchas otras medidas.

Benito.Solis@solidea.com.mx