CIUDAD DE MÉXICO,-  El panorama que enfrentará México  durante los primeros tres meses de 2017 -aunque fundamental- no puede haber certezas por la irracionalidad frecuente en Donald Trump, una vez que asuma la silla presidencial de la Casa Blanca y cumpla sus promesas en contra de la economía mexicana.

Si mantiene dicha actitud es presumible entonces que el tipo de cambio pueda llegar hasta los 25 pesos. Acorde a expertos y economistas la ciudadanía debe prepararse para un panorama incierto en 2017 y de un menor crecimiento porque la amenaza se halla latente por el nuevo presidente de EE.UU.

Por ejemplo, Gabriel Siller directora de Análisis Económico de Banco Base espera que respecto al tipo de cambio, espera niveles de 22 pesos por dólar al tipo de cambio cuando menos en los tres primeros meses de 2017. “Trump cree que puede hacer lo que quiera y va causar muchos dolores de cabeza”, dijo Siller.

La incertidumbre sobre las políticas que podría implementar el presidente electo, aunado a una política monetaria y fiscal restrictiva en México, llevarán a la economía mexicana a un bajo crecimiento en 2017, dijo en un evento a parte, Carlos Capistrán, economista para México de Bank of America Merrill Lynch,

Según el experto la expansión económica será de 1.3% el próximo año, inferior al rango que prevé el Banco de México de entre 1.5% y 2.5%. Una menor inversión del sector privado y el retraso de los proyectos previstos, a causa de la incertidumbre, contribuirán en dicha desaceleración.

La economía podría caer incluso 3% en un escenario muy negativo, según Siller, de Banco Base, quien espera un crecimiento de 1.2% a 1.5% para 2017, frente a un estimado de 1.9 a 2.2% para este año.

“El 2017 será un año complicado para la familia promedio”, dijo Siller

Dado el recorte previsto al gasto público para el próximo año y nuevas alzas en la tasa de referencia del Banco de México, se espera una desaceleración en el sector servicios, que representa 60% de la economía, dice Capistrán, de Bank of America.

Banco Base calcula una caída de 4% en el consumo de mercancías importadas para ese año, a causa de la depreciación del peso. De acuerdo con sus modelos, una caída de 10% en el valor del peso implica un aumento de 6.5% en los precios de bienes importados, y por ende un descenso en su consumo.

Siller también anticipa mayores niveles de inflación, debido a que los importadores comenzarán a trasladar los efectos de un dólar más caro a los precios finales de los productos.

Entre los malos pronósticos, existe un elemento postivo, el remanente que dará el Banco de México a la secretaría de Hacienda el próximo año y cuyo monto, según Bank of America, se acercará a 2% del PIB, lo que beneficiará a las finanzas públicas junto con mayores precios del petróleo estimados.
r3