MÉXICO.-Uno de los primeros efectos que presentará el alza de 20% en el precio de las gasolinas, vigente a partir del 1 de enero de 2017, será una inflación que supere el 4%.

El área de análisis de Finamex Casa de Bolsa señaló que ante el aumento en los precios de los combustibles, el reto para la política monetaria en 2017 es mayúsculo, ya que el incremento de las gasolinas (tanto el directo al consumidor como los indirectos por ser un insumo en los costos de transporte de mercancías y pasajeros) se adiciona al impacto de la depreciación del tipo de cambio que se ha tardado en reflejar en la inflación al consumidor, pero ya se había mostrado en la inflación al productor.

Finamex estima que la inflación anual en enero de 2017, a reserva de validar con su monitoreo de precios en dicho periodo, puede quedar en 4.4 por ciento, nivel superior a la meta de precios del Banco de México (Banxico) de tres por ciento +/- 1 por ciento, y ya no regresar a la banda en lo que resta del año, con lo que la inflación de la primera quincena estaría en 0.99 por ciento, con respecto a la segunda quincena de diciembre, el nivel más alto desde la primera quincena de enero de 1999.

Por su parte, Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, señala que el precio de la gasolina podría aumentar hasta un 30%, como consecuencia de que el costo de los barriles de petróleo puede llegar hasta los 60 dólares en 2017. De esta forma, se estaría impactando  directamente en un incremento de la inflación general de 1.28 por ciento y considerando solamente los precios de ésta.

Agregó, se espera que la inflación toque un máximo de cinco por ciento a mediados de 2017 y que luego baje para terminar el año cerca de 4.3 por ciento, como consecuencia de una demanda agregada deprimida.

Siller resaltó que también existen otros factores que generan presiones inflacionarias, como la depreciación del peso que entre el mínimo y el máximo del año fue de 25.44 por ciento, el incremento al salario mínimo de 3.9 por ciento aplicable a partir de enero, así como incrementos a las tarifas eléctricas como ha ocurrido durante la segunda mitad de 2016 y, debido a que la gasolina es un insumo, el incremento en el precio también afectará los precios de otros bienes finales.

Además, abundó, no se pueden dejar de lado los efectos de segundo orden que pueden presentarse si las expectativas de inflación continúan elevándose a partir del siguiente año, a lo que es necesario destacar que para 2017 se espera una desaceleración de la economía mexicana que crecerá entre 1.2 y 1.5 por ciento y es probable que el tipo de cambio alcance nuevos máximos históricos ante las posibles medidas proteccionistas que planea implementar la administración de Donald Trump.

En tanto, Banorte-Ixe modificó su estimado de inflación para el cierre de 2017 de 4.3 a 4.7 por ciento y señaló que a pesar de las distorsiones que genera el alza de los combustibles, la liberalización del precio de la gasolina es un esfuerzo que está realizando el país para incentivar el libre mercado, aunque hubiera sido deseable que este incremento se hubiera hecho de manera gradual, ya que tendrá un impacto negativo sobre la dinámica del consumo privado.

Asimismo, Banorte espera un incremento de 50 puntos base en la tasa de referencia del Banxico en la reunión del 9 de febrero y estima que se eleve en 150 puntos durante 2017, actualmente se ubica en 5.75 por ciento.

con información de agencias

jcrh