BRUSELAS,-  Ashraf Ghani presidente afgano ha llegado a Bruselas donde el martes y miércoles busca obtener el reconocimiento de la comunidad internacional a su impulso reformista y evaluar la ayuda financiera con la que podrá contar hasta 2020, en un país devastado por la guerra.

Esta conferencia de dos días, en la que deben participar más de 70 países, fue coorganizada por Ghani y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Participarán, entre otros, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry.

Afganistán debería obtener promesas de ayuda financiera por al menos 3.000 millones de euros por año hasta 2020, según fuentes europeas. Un monto al que contribuirían Estados Unidos y la Unión Europea a altura de un tercio.

En un contexto de crisis múltiple en Oriente Medio, “nadie puede permitir que Afganistán vuelva a ser desestabilizado”, subrayó un alto responsable europeo antes de la reunión. De hecho, los talibanes siguen siendo una amenaza real quince años después de haber sido derrocados por la coalición militar liderada por Estados Unidos. Distritos enteros de este vasto país escapan al control de las fuerzas gubernamentales.

Un atentado reivindicado por la organización Estado Islámico dejó 84 muertos el 23 de julio en Kabul.

La ayuda internacional es “crucial” para el gobierno afgano, que destina “los dos tercios de su presupuesto al sector de la seguridad”, señaló en marzo la Comisión Europea en un documento interno. Afganistán es, después de Siria, el país desde donde proviene la mayor cantidad de demandantes de asilo que presentaron en 2015 solicitudes de protección en la UE, entre ellos numerosos menores aislados.

La UE querría limitar este flujo y el tema será evocado en Bruselas, al menos en los pasillos. “No hay condiciones a los compromisos financieros de la UE”, dijo no obstante un responsable europeo.

Cuatro años después de la conferencia de Tokio sobre la ayuda para el periodo 2012-2016, la de Bruselas se inscribe en una serie de citas para evaluar el avance de las reformas esperadas de Kabul a cambio de financiamientos. La Comisión debería confirmar su promesa de un apoyo de 200 millones de euros por año hasta 2020. Una contribución que emana de sus fondos propios (sin las contribuciones de los Estados miembros).

Una parte irá directamente al presupuesto afgano, sin intermediarios financieros, a través de un “contrato de respaldo a la consolidación del Estado” de un monto de 200 millones para 2017-2018.

Los giros, precisa Bruselas, dependerán del “avance de las reformas en materia de políticas públicas, del marco macroeconómico y de la gestión de las finanzas públicas”, así como de la “transparencia”. Sobre estas condiciones, la UE parece satisfecha por el camino recorrido.

Con el gobierno de unión nacional en el poder desde 2014, “el ritmo de las reformas aumentó de manera significativa”, a veces “más allá de lo esperado”, aseguran en los pasillos de las instituciones europeas. Se saludan, entre otros, los esfuerzos en la lucha contra la corrupción, contra la violencia de la que sufren las mujeres, en la acción tributaria “en alza del 20% desde hace un año”, lo que es “una muy buena señal”.

El fin de semana pasado en Kabul, Ashraf Ghani dijo que consideraba “muy seriamente” esta conferencia de Bruselas, subrayando que sería el mensajero de todos los hombres y mujeres de su país, mosaico de lenguas y pueblos.
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