CIUDAD DE MÉXICO.- Los informes en torno a Pemex y su economía, encierran un contrasentido; el titular habla que las cosas en la empresa han mejorado, sin embargo contemplan una alternativa estratégica que cumpla dos objetivos: reunir dinero y deshacerse de activos como la venta de su filial de fertilizantes, segmento que en 2016 disminuyó ingresos.

Por supuesto los representantes de UBS Group AG se negaron a comentar el tema pero su obligación es explorar alternativas, sabido es que Pemex busca dinero -compradores potenciales- después de expandir su negocio de fertilizantes con la compra de Grupo Fertinal; esto le permitiría aumentar su producción en 1.2 millones de toneladas métricas y abastecer alrededor del 30 por ciento de la demanda del país.

La necesidad por deshacerse de activos busca mejorar operaciones y consolidar su balance, malestar afectado en 12 años consecutivos de caídas en la producción de crudo. Para ello contrató a Bank of America Corp. para la búsqueda de socios que ayuden a reconfigurar sus refinerías en proceso de declinación.

Por su parte, José Antonio González Anaya indicó que la Secretaría de Energía estimó que la petrolera requiere cerca de 15 mil millones de dólares para logística y almacenamiento.

La infraestructura para la logística de Pemex está subinvertida, como resultado de que gran parte de los excedentes de la empresa se han enfocado en la extracción de petróleo, situación que genera mayores costos para la transportación y almacenamiento de gasolinas al interior del país.

Por ejemplo, en materia de ductos, Estados Unidos tiene una capacidad 27 veces mayor que la de todo México por kilómetro cuadrado, ajustado por número de vehículos es 20 veces más grande. Para el almacenamiento, la capacidad en EU es en promedio 12 veces mayor que en el país.

No se ha invertido en logística porque cuando tenemos un dólar adicional lo queremos dedicar a lo más rentable, que es extraer petróleo

“Esto nos lleva a que la Ciudad de México tiene una capacidad instalada de cuatro a cinco días, pero hay una heterogeneidad en otras áreas, en las que se tienen dos a tres días de capacidad. Cuando tenemos algún problema o percance como la semana pasada, esto se vuelve obvio, bastante rápido”, comentó.

En tanto, el número de gasolineras también es bajo, está por la mitad del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) y sólo representa una tercera parte de todas las que existen en el país del norte. “También nos hacen falta más gasolineras, más o menos para el nivel de desarrollo que tenemos”, dijo.

Ello genera mayores costos para la transportación y la logística, un factor fundamental para el cálculo del precio de las gasolinas.

Por la falta de ductos, los combustibles se mueven en pipas, y esto es 14 veces más caro. La manera en que se mueven los combustibles en México no es la más óptima; cuando se importan gasolinas es por Houston, de ahí, vía marítima se va entregando en los puertos para llegar a las refinerías de Pajaritos, Salina Cruz, Centro y Madero, explicó.

Consideró que por este contexto, y los precios de compra similares en los mercados internacionales, no se ha tenido importación de gasolinas, pese a su liberación.

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