NACIONES UNIDAS,-  Un proyecto de resolución para detener la ofensiva aérea contra Alepo, Siria, que ha dejado 350 muertos en las últimas dos semanas, Rusia usó hoy su prerrogativa como miembro permanente del Consejo de Seguridad.

El documento, que además del veto ruso recibió el voto en contra de Venezuela y la abstención de Senegal y China, establecía la necesidad de implementar en Alepo una zona de exclusión aérea, imponer un cese al fuego y permitir acceso irrestricto a la ayuda humanitaria.

El texto, propuesto por Francia y por España, también llamaba a someter a aquellos responsables de los bombardeos que han causado la muerte de civiles ante la justicia. El representante permanente de Reino Unido ante Naciones Unidas, Mathew Rycroft, manifestó que la jornada había sido mala para Rusia, cuyas intenciones verdaderas habían sido expuestas, pero que era aún peor para los residentes de Alepo.

El veto “sólo ha confirmado lo que hemos sabido desde hace mucho tiempo. Las acciones de Rusia en las semanas recientes han expuesto lo vacuo que son los compromisos de Rusia sobre el proceso político. Hoy hemos visto ese compromiso por lo que realmente es: un fraude”, fustigó Rycroft.

Por su parte, Rusia propuso su propia resolución, que evitaba la mención de una zona de exclusión aérea, así como un llamado para detener los bombardeos en Alepo. Se enfocaba en cambio en reanudar el proceso de negociaciones políticas en Siria.

Tal documento recibió cuatro votos a favor y nueve en contra, y dos abstenciones.

El embajador de Rusia ante la ONU, Vitaly Churkin, asentó que varios países en el Consejo de Seguridad estaban inmiscuidos en el conflicto en Siria al apoyar a grupos rebeldes cercanos a los terroristas. “Dejen de intervenir en los asuntos internos de Estados soberanos, detengan sus hábitos coloniales. Dejen al mundo en paz”, criticó Churkin, en alusión a Reino Unido.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los bombardeos en la ciudad siria de Alepo han causado desde el 23 de septiembre la muerte de 342 personas, casi la tercera parte de los cuales eran menores de edad.

Asimismo, según organismos internacionales, los bombardeos han hecho a menudo blanco en hospitales y centros de salud, además de que destruyeron un convoy con ayuda humanitaria el mes pasado. Louis Charbonneau, director para la ONU del organismo civil Human Rights Watch (HRW), aseguró que el resultado de este sábado es “un crudo recordatorio de la urgente necesidad de suspender el veto en situaciones de atrocidades masivas”.

Charbonneau sugirió además que ahora la Asamblea General de la ONU organice una sesión para exigir el alto a los ataques aéreos a la población civil en Alepo, donde radican 100 mil menores de edad.
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