NACIONES UNIDAS,-  Coinciden los analistas, Antonio Guterres nominado al puesto de secretario general de la ONU enfrenta el reto de restaurarle a este organismo la relevancia que en buena medida ha perdido en la última década en medio de una crisis humanitaria sin precedente.

Ex primer ministro de Portugal de 1995 a 2002, Guterres tomará el mando de la ONU en un momento en que buena parte de la opinión critica la incapacidad de este organismo para asumir un papel más activo en detener la guerra en Siria, origen de la mayor catástrofe humanitaria en la historia moderna.

De acuerdo con la ONU, 130 millones de personas necesitan de ayuda humanitaria para subsistir en el mundo, la mayor cifra desde la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, 65 millones de personas han sido desplazadas de su lugar de origen, lo que es también la máxima cifra desde la creación de la ONU.

Guterres, quien fungiera como alto comisionado de la ONU para los Refugiados de 2005 a 2015, parece indudablemente calificado para enfrentar estos retos debido a que conoce a la perfección el tema de los refugiados así como el funcionamiento interno del sistema de Naciones Unidas.

Hasta el momento, la respuesta de la ONU al tema de los refugiados ha sido insuficiente de acuerdo con las propias expectativas de este organismo, lo que es preocupante en un momento en que suben de intensidad los discursos xenofóbicos y los populismos nacionalistas.

La Cumbre sobre Refugiados celebrada en septiembre pasado en la ONU fue incapaz de lograr compromisos concretos de países desarrollados para aceptar un número concreto de refugiados, y apenas reafirmó conceptos básicos relativos a los derechos de los inmigrantes y los desplazados.

Elisa Massimo, presidenta del organismo Human Rights First, apuntó que Guterres mostró como alto comisionado para los refugiados un “compromiso profundo con los ideales de la dignidad humana” así como capacidad para consensuar intereses en favor de las personas desplazadas.

“Esperamos que Guterres pueda liderar un nuevo esfuerzo multilateral para reafirmar la primacía de los principios universales de los derechos humanos, y poner en movimiento ambiciosas nuevas iniciativas para abordar las causas raíz de los mayores problemas de derechos humanos”, afirmó Massimo.

Además de los derechos de las personas que han logrado huir de zonas de conflicto y violencia, Guterres deberá atender la situación crítica de quienes viven aún bajo el acecho de los enfrentamientos armados.

En ese sentido, deberá cambiar la percepción de que la ONU ha sido incapaz de contribuir para frenar la violencia en Siria y en Yemen, conflictos cuya intensidad va en aumento, de acuerdo con los propios funcionarios de Naciones Unidas.

El Centro Global para la Responsabilidad de Proteger expresó tras la nominación de Guterres que la matanza indiscriminada de civiles se ha convertido casi en rutinaria, y que tanto gobiernos como grupos extremistas armados desafían abiertamente el derecho internacional y los derechos humanos.

“Con un secretario general comprometido, la ONU tiene la capacidad institucional y política única para evitar las atrocidades en masa, mediar en conflictos y promover los derechos universales”, de acuerdo con el Centro Global para la Responsabilidad de Proteger.

La urgencia sobre el tema en Siria no es sólo moral ni humanitaria, sino vital para el futuro del mundo. Nunca como en este momento, Estados Unidos y Rusia han estado más cerca de un enfrentamiento directo en Siria luego de que terminaran negociaciones para coordinar ataques contra terroristas.

El enfrentamiento podría ocurrir mediante la implementación de zonas de protección humanitarias, lo que implicaría que ejércitos de Occidente reforzaran la demarcación de estas áreas, mientras que Rusia y Siria realizan ataques contra rebeldes y zonas civiles en control de milicianos.

Asimismo, el conflicto en Yemen también se ha convertido en una masacre sin control de civiles. Ahí, la coalición encabezada por Arabia Saudita opera con el respaldo militar de Estados Unidos sin rendición de cuentas mientras comete atrocidades, de acuerdo con informes de la propia ONU.

En ese sentido, Guterres tendrá el desafío de mostrarse más firme que el aún secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien presionado por Arabia Saudita eliminó a este país de la llamada “lista de la vergüenza”, que incluye a ejércitos y grupos armados que asesinan a niños en conflictos.

El diplomático portugués tendrá además que reparar las varias omisiones de Ban, como su negativa a aceptar la responsabilidad de haber introducido en 2010 el cólera en Haití mediante cascos azules o como la escasa rendición de cuentas antes casos de abuso sexual en operaciones de paz en África.

John Ciorciari, profesor asociado de la Escuela Ford de Políticas Públicas de la Universidad de Michigan, consideró que Ban dejará un legado de respuestas demasiado cautelosos y lánguidas a crisis tantos internas como externas por las que atraviesa la ONU.

“De la crisis de refugiados siria hasta el alza en los escándalos de abuso sexual que involucran cascos azules de la ONU, Guterres necesita usar su posición de autoridad de manera más audaz (que Ban) para recuperar algo de la disminuida influencia del puesto”, opinó Ciorciari.

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