BOGOTÁ, COLOMBIA,.-  El Acuerdo de Paz con las rebeldes FARC y el accidente aéreo con un saldo de 71 personas muertas y seis sobrevivientes, fueron los dos hechos de trascendencia mundial ocurridos en 2016 que dejarán una huella en la historia de Colombia.

El 24 de noviembre en el teatro Colón, en el centro histórico de Bogotá, el presidente Juan Manuel Santos y el jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño, más conocido como comandante Timoleón Jiménez, firmaron el Acuerdo Final de Paz.

Este acuerdo de paz ajustó el primer pacto que las partes firmaron el 26 de septiembre en la ciudad de Cartagena, pero que el 2 de octubre la mayoría de los colombianos rechazó en un referendo, lo que obligó al presidente a convocar a los diferentes sectores políticos a presentar sus nuevas propuestas.

Las iniciativas de los partidos políticos y movimientos sociales que rechazaron el primer acuerdo, fueron llevadas a los negociadores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana para su respectiva discusión e incorporación a un nuevo texto.

El principal significado de este Acuerdo Final de Paz, es que las guerrillas de las FARC, con sus máximos comandantes, sellaron su compromiso de dejar atrás la guerra contra el Estado, que libraron durante 52 años consecutivos.

Una guerra que dejó cerca de 300 mil muertos, más de 7.5 millones de víctimas y miles de desaparecidos, a lo largo y ancho de este país de 48 millones de personas.

El presidente Santos ofreció ese día todas las garantías para que las guerrillas de las FARC inicien el proceso de convertirse en partido político, puedan “presentar y promover su proyecto político. Serán los colombianos quienes, con el voto, lo apoyarán o rechazarán”, señaló Santos en su discurso en el Teatro Colón.

El objetivo de todos los proceso de paz con grupos insurgentes, es que los “alzados en armas las abandonen, reconozcan y respeten las instituciones y las leyes y puedan participar en la contienda política en la legalidad. Que todos los colombianos puedan decidir su futuro con tranquilidad. De eso se trata la democracia. Tramitar pacíficamente las diferencias”.

Las FARC, por su parte, llamaron a trabajar en la convivencia para hacer de Colombia “un mejor país, porque el pueblo está cansado de la violencia, intolerancia, estigmatismo, de la corrupción”.

El jefe máximo del grupo exigió el derecho a disentir, el respeto a la integridad personal, a la libertad de movimiento y de pensamiento. “Por esto Colombia cierra filas en torno a este acuerdo definitivo”

En el acto del 24 de noviembre las FARC propusieron un gobierno de transición nacional, que garantice el cumplimiento de todo el contenido del Acuerdo de Paz.

El Acuerdo de Paz ya se encuentra en la primera fase de aplicación con la Ley de amnistía que aprobó en diciembre el Congreso de Colombia y con el desplazamiento de al menos ocho mil guerrilleros a las zonas de concentración para que entreguen las armas a una misión de las Naciones Unidas.

La dejación de las armas de las FARC se deberá cumplir antes de junio de 2017 y a partir de ese momento esta organización deja de ser movimiento armado para pasar a partido político, con todas las garantías constitucionales para que pueda participar en las elecciones de 2018.

En la noche del 28 de noviembre se accidentó en las montañas del departamento de Antioquia un avión de la aerolínea boliviana LaMia, que hacía el vuelo CP 2933, en donde perdieron la vida 71 personas y sobrevivieron seis de los ocupantes.

En el CP 2933 viajaban 22 jugadores del equipo brasileño Chapecoense, acompañados de su cuerpo técnico, directivos y un grupo de periodistas de diferentes medios de comunicación de ese país, todos con el sueño de título de la Copa Sudamericana, que disputarían con el local Atlético Nacional en la ciudad de Medellín.

El accidente se constituyó en la principal tragedia aérea para el mundo deportivo y en particular para el futbol, con un equipo que en 2016 fue la revelación no solo de la liga brasileña, sino de Latinoamérica.

Pero el 30 de noviembre con lágrimas, aplausos, cantos y sinfonías, miles de colombianos rindieron homenaje póstumo a las víctimas del vuelo de Lamia CP 2933. Se hizo el mismo día y en el mismo estadio Atanasio Girardot, en donde el Chapecoense y Atlético Nacional iban a disputar el partido de ida por la Copa Sudamericana 2016.

“Chapecoense… equipo inmortal.. Campeón para siempre… Viva Chape… El futbol no tiene frontera… Hoy los corazones están con Chapecoense… Siempre serán recordados como guerreros”, fueron algunas de los sentimientos de una afición que expresó de esta forma todos sus sentimientos de solidaridad.

El equipo Chapecoense quedó impregnado en el corazón de Medellín y Atlético Nacional y su afición en el alma de los brasileños por su profundo sentido de solidaridad de principio a fin de la tragedia en el cerro “El Gordo”, a cinco minutos de la pista del aeropuerto José María Córdova, donde el CP 2933 no alcanzó a aterrizar.

con información de Notimex

jcrh