CIUDAD DE MÉXICO.- “Los contemporáneos y su tiempo”, “Otto Dix. Violencia y Pasión”, “30 años. Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo”, “El París de Toulouse-Lautrec”, “Francisco de Goya: único y eterno”, “La puerta del infierno”, “Capilla Sixtina”, “Remedios Varo” y “El futuro me pertenece: Nikola Tesla”, son algunas de las exposiciones que el público pudo disfrutar durante el presente año en diferentes espacios de esta capital.

En el año que concluye, las artes plásticas tomaron los museos, galerías, plazas públicas y otros espacios de esta ciudad para sorprender a los capitalinos e inundarlos a través de una de las expresiones más sublimes del ser humano: el arte.

Pintura, grabado, litografía, dibujo, collage, instalación, fotografía, escultura, mobiliario, documentos, carteles y arte-objeto, irrumpieron este 2016 que sin duda dejara huella por la diversidad de propuestas artísticas.

Una de las muestras que más gustó a los capitalinos fue “Los Contemporáneos y su tiempo”, en el Palacio de Bellas Artes, una exposición donde la palabra fue protagonista y en la que se exploró la obra literaria y el legado cultural de la brillante generación homónima a través de 294 piezas, entre publicaciones, correspondencia y fotografías.

Dividida en cinco apartados, “Los Contemporáneos y su tiempo”, ofreció un acercamiento no sólo a la obra literaria, sino también a la teatral, cinematográfica y plástica de 11 escritores pertenecientes a la generación denominada “Los Contemporáneos”, nombre de la revista que los congregó.

El máximo recinto cultural del país también acogió este año “El París de Toulouse-Lautrec. Impresos y Carteles del Museo de Arte Moderno de Nueva York”, con 124 piezas, de las cuales 106 son del artista francés.

Destacaron litografías que muestran la cotidianidad nocturna de París, sus cafés, sus bares y sitios emblemáticos como el “Moulin Rouge”.

Continuando con el palacio de mármol, “El arte de la música”, fue otra de las exhibiciones que engalanó el recinto. La colectiva exploró la relación entre el arte y la música a través de 124 piezas entre pinturas, dibujos, esculturas, cerámicas, carteles, videos, fotografías, instrumentos musicales y una instalación de artistas como Dalí, Matisse, Touluse-Lautrec, Degas, Kandinski, Chirico y Orozco.

“Otto Dix. Violencia y Pasión”, fue otro de los platillos fuertes de este año. Se presentó en el museo Nacional de Arte (Munal) como parte de las actividades del Año Dual México-Alemania 2016.

La exhibición se centró en los diferentes periodos de creación esenciales de uno de los artistas alemanes más significativos del siglo XX; artista que plasmó la realidad histórica de un periodo conflictivo en Alemania en la que se hace visible el vasto desarrollo temático y expresivo de un personaje que permaneció activo por más de 60 años.

A través de 160 obras, en siete núcleos temáticos se mostraron los sucesos más representativos sobre la guerra, la violencia y la pasión.

Respecto a los homenajes que se realizaron este año, se encuentra el que se rindió al arquitecto Teodoro González de León con una exposición homónima, presentada en el Museo de la Ciudad de México, donde se montaron 55 maquetas representativas de su obra que dan cuenta de la evolución de su arquitectura.

El Centro Cultural de España se engalanó con la obra de otro de los grandes de la arquitectura mundial: Rafael Moneo a través de la exposición “Rafael Moneo: Una reflexión teórica desde la profesión. Materiales de archivo (1961-2013)”.

Un total de 98 dibujos, 18 maquetas y 142 fotografías que ilustran su obra construida, integran la primera gran retrospectiva en México del arquitecto español, considerado uno de los grandes arquitectos contemporáneos, ganador del premio Pritzker 1996.

Una de las favoritas del público mexicano este año fue “Remedios Varo. Apuntes y anécdotas de una colección” en el Museo de Arte Moderno (MAM).

El recinto dedicó una sala al acervo que le fue donado en 2002 por Walter Gruen y Anna Alexandra Varsoviano en memoria de su hija Isabel Gruen Varsoviano.

Tras la exhibición más reciente de esta colección en el MAM en 2013, las obras viajaron al Centro Cultural Tijuana y posteriormente se presentaron en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara.

Después de un periodo de descanso, las 39 piezas regresaron al MAM bajo una lectura que reunió múltiples datos asociados a cada una de ellas. Este ejercicio tomó como herramienta principal el Catálogo razonado, editado por primera vez en 1994.

El proyecto de este valioso documento lo emprendieron Walter Gruen y Ricardo Ovalle. En él participaron especialistas cuyas colaboraciones aportan datos relevantes para reconstruir la crónica de este acervo. La muestra recopiló e interpretó los pedazos de historia que aparecen en documentos, testimonios y múltiples estudios.

En el marco del 130 aniversario del natalicio del artista, el Museo Mural Diego Rivera, rindió también un homenaje al muralista guanajuatense con una exposición titulada “Diego Rivera: re-visiones de Norteamérica”.

El objetivo fue mostrar a Rivera como uno de los principales exponentes de la vanguardia europea y mexicana, quien en diferentes momentos y desde diversas propuestas puso los cimientos del arte moderno en Norteamérica.

Estudios para murales, grabados, dibujos, pinturas, fotografías y material documental que ilustran los años en los que Rivera vivió en Estados Unidos, particularmente en ciudades como San Francisco, Detroit y Nueva York, entre 1930 y 1933, y posteriormente en 1940, cuando fue invitado a participar en la Golden Gate International Exposition, integraron la muestra integrada por 193 piezas.

El Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) albergó este año la exposición “Anish Kapoor. Arqueología: Biología”, un recorrido por la obra del escultor británico nacido en la India a través de sus grandes instalaciones y esculturas realizadas entre 1980 y 2016.

Su trabajo puede definirse como un acercamiento poético al riguroso estudio del espacio, la materia y la forma, donde lo real, lo simbólico y lo imaginario se combinan hasta encontrar una génesis originaria del objeto escultórico.

La muestra “Francisco de Goya. Único y Eterno”, dedicada a uno de los pintores españoles más importantes del siglo XVIII, se presentó este año el Museo Nacional de San Carlos con una selección de 125 obras representativas del artista español nacido en 1746.

Una de las exposiciones que atrapó las miradas de miles de personas fue “La Capilla Sixtina”, que se presentó con un rotundo éxito en la explanada del Monumento a la Revolución, en esta capital.

Considerado como uno de los más grandes recintos de la cultura universal, la exposición no fue más que la reproducción de la capilla de la Basílica de San Pedro y la estancia más conocida del Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, la residencia oficial del Papa.

El recinto en tamaño real exhibió en su interior la reproducción en su tamaño original de los frescos realizados por el escultor y pintor Miguel Ángel hace 500 años, a través de una selección de dos mil 800 fotografías de alta definición, las cuales fueron plasmadas en una tela sublimada.

En el interior, también se mostraron partes volumétricas como el Coro, Transcena, Puertas y el Altar, piezas únicas elaboradas por la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP). El visitante apreció además, dos vestuarios completos de los guardias suizos, única parte original que se acogió del Vaticano.

En este año, el Antiguo Colegio de San Ildefonso dio cabida a magna exposición con el excepcional arte de China, al reunir 151 obras maestras del Museo Nacional de Arte de China.

La producción más reciente del arte contemporáneo de China, así como obras de varias épocas y técnicas, articularon la muestra, con la que además, se celebraron 45 años de relaciones diplomáticas entre ese país asiático y México.

Pintura, escultura, papel recortado, marionetas de teatro de sombras de la dinastía Qing (siglos XVII-XX), máscaras y trajes folclóricos, que detallan los complejos parámetros estéticos y formales que definen la originalidad y el talento de los artistas chinos, fueron parte de la exposición.

El Museo Soumaya, situado en Plaza Carso, en el poniente de esta capital, se vistió de manteles largos al presentar “La puerta del infierno”, muestra que permitió adentrarse a las obsesiones de Auguste Rodin (1840-1917) por la naturaleza, la naturaleza humana, los desnudos y las mujeres, así como apreciar su incansable vocación de trabajo y su incesante sed de belleza.

Fue organizada por el recinto mexicano para celebrar la adquisición y la llegada definitiva al país de la imponente escultura epónima del artista francés, así como los 30 años de la Fundación Carlos Slim, de la que depende dicho espacio museístico.

Integrada por más de un centenar de obras, entre ellas 14 yesos inéditos que fueron restaurados para la ocasión por especialistas nacionales y franceses, esta colectiva es la que mayor cantidad de creaciones de Rodin exhibe fuera de Francia.

También es la única en América Latina que exhibe uno de los ocho ejemplares que existen en el mundo de la escultura “La puerta del infierno”, la más ambiciosa y monumental realizada por Rodin, con más de 6.5 metros de altura y casi cuatro metros de ancho, así como 6 mil 700 kilogramos de peso.

El Centro Nacional de las Artes (Cenart), no se quedó atrás este 2016 y su mejor carta fue la exposición “El futuro me pertenece: Nikola Tesla”, en la que se ofreció un recorrido cronológico por la biografía del padre de la civilización eléctrica, pasando por sus descubrimientos, inventos, aportaciones y vaticinios, a través de elementos multimedia.

A través de distintos núcleos temáticos, y de manera lúdica, la exposición planteó un acercamiento a la vida y a los conceptos sobre inducción de energía aportados por el físico e inventor serbio-americano Nikola Tesla.

Hasta aquí, resalta lo más sobresaliente en cuento exposiciones se refiere, esperando que el año que está por iniciar traiga muchas sorpresas para las artes plásticas en museos y demás espacios para el arte.