MÉXICO.- El ejército mexicano lanzó una ofensiva de grandes proporciones en Badiraguato, el bastión de Joaquín “El Chapo” Guzmán, en el estado de Sinaloa, tras un ataque contra un contingente castrense que causó cinco muertos el pasado 30 de septiembre.

En la zona se encuentra la comunidad La Tuna, donde nació Guzmán y está la casa de su madre Consuelo Loera, que fue allanada, en junio pasado, por 150 hombres armados hasta los dientes pertenecientes a una facción opuesta al Chapo, que integra uno de sus sobrinos y busca apoderarse del control de su imperio.

Testigos dijeron al semanario RíoDoce de Sinaloa que al menos ocho personas murieron por disparos en Badiraguato, en la zona conocida como el Triángulo Dorado, en los límites con los estados de Sinaloa, Durango y Sinaloa.

El grupo armado entró en La Tuna, y uno de los comandos ingresó a la casa de Consuelo Loera, donde tomaron varios vehículos y al menos tres motocicletas todo terreno, además de cortar su línea telefónica.

La emboscada de la semana pasada en la ciudad de Culiacán, capital de Sinaloa, generó un gran impacto nacional y fue considerada por las Fuerzas Armadas como una verdadera afrenta e, inclusive, el propio presidente Enrique Peña Nieto acudió a los funerales y rindió tributo a los caídos.

Más allá de su rango o especialidad quiero que los recordemos como personas que han dejado a hijos, a esposas que enfrentarán solas la responsabilidad familiar y a padres soportaron el peor de los dolores: tener que despedir a sus hijos”, indicó.

Pocas veces como ahora el gobierno había exaltado tanto la labor de las Fuerzas Armadas, que fue incorporada a la cuestionada estrategia anticrimen en diciembre de 2006 por el entonces presidente Enrique Peña. El mandatario dijo que “el sacrificio que hacen por la Patria siempre será recordado como un acto heroico”.

Desde entonces, se contabilizan 114 soldados y marinos que han perdido la vida en operativos contra el crimen organizado o en campañas para atender situaciones de emergencia por desastres naturales.

Según informó el semanario Proceso, el ejército señaló que irá “con todo” para dar con los responsables del ataque a los militares. La operación de revancha inició, según el investigador Erubiel Tirado, citado por la revista, con la instalación de un puesto militar en Badiraguato, donde los hijos de Joaquín “El Chapo”, que aguarda su extradición a Estados Unidos en una cárcel de Ciudad Juárez, disputan con sus primos Beltrán Leyva una guerra por el control de la zona.

El semanario Ríodoce indicó que los militares ordenaron atacar “sin distingos todas las estructuras del Cártel de Sinaloa”.

Más de 1.000 personas han sido desplazadas desde la Sierra del Norte de Sinaloa para huir de la “guerra que viene” ante el temor de quedar en medio de las disputas de ambas facciones y del propio Ejército y la Marina. El ataque de la semana pasada contra un convoy militar en el acceso a Culiacán se cometió cuando trasladaba a un presunto delincuente herido.

Dos semanas antes, se registraron fuertes enfrentamientos que dejaron un número indeterminado de muertos, en Huixopa y Badiraguato, donde la facción de los Guzmán había logrado recuperar el territorio que estaba ocupado por los Beltrán Leyva.

La disputa a muerte en el interior del Cártel de Sinaloa coincide con su mayor debilitamiento debido a que Guzmán, que se fugó dos veces de sendas prisiones de alta seguridad, se encuentra bajo estrictas medidas de seguridad en la cárcel de Ciudad Juárez, frontera con Estados Unidos, por temor a un nuevo escape.

Guzmán, de 59 años, que puede ser extraditado al país vecino en cuestión de meses, se queja de sufrir ataques de paranoia debido a la intensa presión a la que está sometido por parte de sus carceleros.

con información de Ríodoce, Proceso y agencias

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