MÉXICO.- México carece de un plan para enfrentar el nuevo escenario que significará el cambio de mando en la Casa Blanca. Prueba de esto, el que el presidente Enrique Peña Nieto designara este miércoles a Luis Videgaray como su nuevo Secretario de Relaciones Exteriores… aquel que meses atrás había sido fuertemente criticado por haber orquestado la visita de Donald Trump, en ese entonces candidato republicano.

De acuerdo a expertos en la materia, México no tiene un plan sólido para contrarrestar los efectos que tendrá la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. A unos días de que el republicano asuma, el país está “solo”, “indefenso” y sin un plan de contingencia que proteja a la moneda, las inversiones y remesas.

Trump dio el martes su primer golpe al amenazar a General Motors con imponerle altos impuestos por fabricar autos en México, con lo que logró que la automotriz Ford cancelara sus planes para construir una planta en el estado de San Luis Potosí, la cual se esperaba que habría de generar 12.800 empleos directos e indirectos, así como una inversión por 1.600 millones de dólares, dinero que finalmente no saldrá de Estados Unidos.

Y el presidente de México, Enrique Peña Nieto, mostró este miércoles lo que se interpretó como “otra entrega a Trump”, al nombrar al exsecretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, como su nuevo canciller. Como señalamos previamente, Videgaray renunció al Gabinete en septiembre del año pasado por haber organizado la visita del entonces candidato republicano a México.

También se le atribuye una relación cercana con el yerno de Trump, Jared Kushner, con quien se habría reunido en distintas ocasiones para dialogar sobre la relación bilateral.

El nombramiento “está claramente vinculado con el triunfo de Trump”, expresó Gerardo Rodíguez Sánchez Lara, investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad de las Américas en Puebla (UDLAP).

Desde que anunciara su candidatura a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump fijó sus baterías en México, lanzando cinco advertencias que pueden poner en riesgo la estabilidad social y económica de la nación: la construcción de un muro en la frontera, eliminar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la deportación inmediata de 11 millones de indocumentados –de los cuales se estima que 5 millones son mexicanos–, imponer un arancel de hasta un 35% a las importaciones de tierra azteca y gravar las remesas.

La pasividad del gobierno mexicano ante el efecto Trump es motivo de críticas desde agosto del año pasado, cuando el republicano aún como candidato visitó al presidente Enrique Peña Nieto en la residencial oficial de Los Pinos, donde reiteró sus intenciones de construir el polémico muro cuyo costo pretende que corra a cargo de México.

con información de agencias

jcrh