COCHABAMBA, BOLIVIA.- Erwin Tumiri, uno de los seis sobrevivientes del siniestro, indicó que el piloto del avión Lamia que se accidentó en Medellín con un saldo de 71 fallecidos no alertó que la nave estaba en emergencia “y todos creíamos que íbamos a aterrizar”.

“Nadie supo lo que estaba pasando, todos creíamos que íbamos a aterrizar porque el piloto ya lo había anunciado y estábamos esperando eso”, sostuvo Tumiri en una conferencia de prensa en Cochabamba (centro de Bolivia), donde se recupera de sus lesiones.

Erwin Tumiri, técnico aeronaútico  y su compatriota boliviana, la azafata Ximena Suárez, sobrevivieron al accidente junto a otros cuatro pasajeros. El aparato se desplomó a tierra con 77 personas, entre estas el equipo de futbol del brasileño Chapecoense.

Todo fue muy rápido, de un momento a otro vibró el avión, se apagaron las luces y se prendieron las de emergencia”, relató, y desmintió versiones periodísticas de que hubo pánico en la nave y que él tuvo tiempo para tomar medidas para salvar su vida. “Ni me puse en medio de maletas ni hubo gente gritando levantándose de sus sillas como dijeron por ahí”, señaló.

Fue la azafata que le alertó que “algo está pasando”, relató, y “luego se apagó toda la luz y en cuestión de minutos comenzó a vibrar (el avión) y pasó directamente el impacto. Sentí como una hojalata doblándose, sentí el golpe y ya desperté boca abajo en una pendiente”, de donde fue rescatado por brigadistas colombianos.

El fin de semana, el gobierno boliviano encontró indicios de irregularidades en el funcionamiento y operaciones del avión Lamia, según el ministro de Obras Públicas y Servicios, Milton Claros. Como primera medida destituyó a altos funcionarios aeronáuticos y abrió querella contra la técnico que dio luz verde al vuelo.

Una de las principales hipótesis que se maneja es que el avión se precipitó a tierra porque se quedó sin combustible a poco de llegar al aeropuerto de Rionegro, que sirve a Medellín.

Lamia dijo en Bolivia que la nave, un BA-146 modelo RJ85, debió haberse reabastecido de combustible en el poblado de Cobija, en el extremo norte del país, para continuar su ruta hacia Colombia.

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