MOSCÚ,-  María Zajarova portavoz de la cancillería recordó que Moscú y Washington tienen firmado “un acuerdo para la prevención de conflictos”, por tanto descarta un enfrentamiento directo en Siria, escenario de disputas entre ambas superpotencias.

Sin embargo, advirtió que “la situación es mucho más complicada” porque “se volvería a criar al pulgón terrorista”, que llegaría hasta Europa e, “incluso, a Estados Unidos”.

La tensión entre ambas superpotencias ha escalado a niveles preocupantes luego que Rusia anunció el despliegue del sistema antimisiles avanzado S-300VM ‘Antey-2500′ en Siria tras romperse el diálogo con Washington para negociar una cese al fuego en ese país.

Se trata de la primera ocasión en que Moscú despliega este sistema antimisiles, que tiene un radio de acción de hasta 200 kilómetros, fuera de sus fronteras. Rusia suministró a Siria sistemas de misiles tierra-aire que permitirían establecer una zona de exclusión aérea si fuese necesario, declaró por su parte el senador Igor Morozov, miembro del Comité de Asuntos Internacionales en la Cámara Alta, al diario Izvestia.

Además de los misiles S-300, cuyo envío a Siria fue confirmado por el Ministerio de Defensa, el parlamentario mencionó “los Buk-M1, y algunos otros sistemas suministrados a Damasco en el marco de la cooperación militar técnica”.

“Estados Unidos no podrá repetir lo que hizo en Irak. Siria cuenta con un sistema de defensa capaz de repeler cualquier ataque aéreo. Además, un hipotético ataque estadunidense podría afectar a asesores rusos, lo que conllevaría represalias por parte de Moscú, en particular la creación de una zona de exclusión aérea sobre Siria”, dijo Morózov.

El despliegue ruso se produjo después de que Washington cumplió su amenaza de romper el diálogo abierto con Rusia para negociar fórmulas con las que avanzar en la resolución de la guerra en Siria, al considerar que Moscú no ha cumplido con los compromisos adquiridos.

La portavoz de la diplomacia rusa consideró que la complejidad de la situación en Siria incluye “el rechazo a largo plazo de la posibilidad real” de que se produzca “un acuerdo” en ese país.

La escalada de la tensión entre Estados Unidos y Rusia por la crisis siria se produce tras la sangrienta ofensiva ruso-siria sobre la ciudad de Alepo, el bastión de la oposición al régimen del presidente Bashar Al Assad.

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