MÉXICO.-  Según el Diagnóstico Integral del Municipio de Culiacán, Sinaloa 2016, realizado por la Segob en el marco del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia (Pronapred), en promedio, una cuarta parte de los jóvenes de la entidad, dejan sus familias para vivir en casas de seguridad en las que trabajan para el crimen organizado.

Poco se habla de este problema, ya que algunos de ellos (jóvenes que no viven con sus padres) se dedican a actividades ilícitas relacionadas con la delincuencia organizada; es decir, se van a vivir a casas de seguridad en las que prestan sus servicios en diferentes modalidades”, detalla el diagnóstico en el que se estudió la violencia en el municipio durante 2015.

 “En el municipio de Culiacán se concentra la mayor parte de la población del Estado; en consecuencia, los problemas sociales tienen una dimensión más amplia, a esto se agrega un ingrediente en materia de seguridad, el hecho de que también los cárteles del narcotráfico mantienen una presencia importante en esta zona”.

El diagnóstico de 2015, que analiza datos de 2014, destacó que es posible que el origen de problemas como los asaltos a mano armada, robo a casa habitación o asaltos a proveedores de mercancía sea la marginación y desigualdad que existe por parte de las autoridades municipales hacia los mismos pobladores.

Por otro lado, la Secretaría de Gobernación (Segob), reconoce que Culiacán es un municipio de alto riesgo, a pesar de que el diagnóstico de 2015, en términos de seguridad se dijo que existía tranquilidad entre los habitantes.

jcrh