MÉXICO.- “El ataque a militares en Culiacán, Sinaloa, es un mensaje enviado a un Estado, débil, asustadizo y corrompido, en que le advierte ‘la paran o va a ser peor'”, esto de acuerdo a Edgardo Buscaglia, investigador de la Universidad de Columbia, quien igualmente alerta que la actual situación de seguridad en el país “es la misma o peor que la que vivíamos” en el sexenio del Presidente Felipe Calderón”.

Por otro lado, igualmente indica que la situación  no cambiará “hasta que no comiencen a desmantelar toda la red de cientos y cientos de políticos, de todos los partidos, que están involucrados”, así como la de su poder financiero y operativo.

Para  Buscaglia el problema que hoy se vive en México es de fondo, de raíz: el narco Estado, la narcopolítica. Y todo iniciaría con desmantelar la red de protección política a estos grupos.

“Hasta que no comiencen a desmantelar toda la red de cientos y cientos de políticos, de todos los partidos, que están involucrados, hasta que no comiencen a desmantelar las redes de infraestructura física, empresarial, de almacenamiento, de transporte, empresas de construcción, de turismo, hasta que no comiencen a desmantelar esa estructura, la delincuencia organizada mexicana seguirá enfrentándose al Estado de igual a igual, y en el caso éste (emboscada a militares), de superior a igual”.

Ese día delincuentes enseñaron su “músculo” atacando a un convoy militar, lo cual dejó un saldo de cinco soldados muertos y 10 heridos, incluyendo a un paramédico de la Cruz Roja. El objetivo del grupo criminal: rescatar a un delincuente herido, que era trasladado de Badiraguato a Culiacán.

Recordemos que la emboscada al convoy militar, tuvo lugar el pasado 30 de septiembre, y ha puesto bajo la sospecha por tanto a mandos policiacos como a la Policía Ministerial, ya que se le es ha acusado de servir a los narcotraficantes. Por otro lado, filtraciones, de fuentes militares y de la PGR, a Reforma, El Universal, Milenio, entre otros medios. Todas, coincidentes en apuntar hacia los mandos policiacos locales.

Para el presidente del Instituto de Acción Ciudadana en México la emboscada a militares en Culiacán es parte de un fenómeno que ya lleva tiempo en México. Los narcos buscan defender a toda costa sus negocios y territorios, y se enfrentan a los “pedazos de Estado”, que buscan combatirlos.

En el caso del Cártel de Sinaloa, señala, el grupo criminal tiene una estructura horizontal.

“Ellos trabajan con grupos armados que les hacen el trabajo sucio, les custodian sus cargamentos, sus galpones y mucha de esta gente se desbanda, especialmente cuando detienen a los jefes o cuando quieren hacer sus propios negocios y separarse”, comenta.

“Lo que se está viendo en todo el cuadro delincuencial organizado en México es que estos grupos que han venido siendo procreados por la impunidad de Estado se están atomizando cada vez más y cada uno de ellos se independiza y hace su propio negocio de secuestros, extorsiones, contrabandos y cuando una autoridad también fragmentada como es el Ejército, sin protección alguna, sin protección logística, operativa, trata de desactivarlos, lo que sucede es que estos grupitos se creen con el poder como para enfrentarse al Estado de igual a igual, eso sucedía en los años 80 en Colombia, sucede hoy en Venezuela, en varios lugares donde trabajo”.

Buscaglia sostiene que no existe duda de que los hijos de “El Chapo” no fueron los artífices del ataque. Y explica por qué:

Yo no creo que Guzmán Loera, en una situación precaria como en la que él está, donde está negociando su situación procesal, se vaya a meter en camisa de once varas con el Estado mexicano en una situación donde él está en manos del Estado mexicano; él necesita proteger el patrimonio de su familia, no tiene sentido de que Guzmán esté involucrado, seguramente le van a querer imputar el acto, para tratar de justificar la impotencia del Estado”, subraya.

Los ataques que se están dando en el territorio mexicano contra autoridades del Estado, asegura, son ataques operativos para proteger negocios locales o regionales, lamentablemente. Y estos se producen en un escenario de Estado fragmentado, pero también de delincuencia fragmentada.

“La delincuencia organizada mexicana está trabajando con mucha fragmentación dentro de sus estructuras, porque se han constituido como redes horizontales en donde ellos operan todos los tráficos, no sólo de drogas sino de cualquier otro tipo de bienes legales e ilegales a través de alianzas con otros grupos criminales operativos, regionales, locales; entonces esos grupos muchas veces operan ataques contra el Estado, especialmente cuando el Estado está muy fragmentado”.

Y en esta situación de fragmentación del Estado, añade, hay “pedazos del Estado” que trabajan para grupos criminales, y otros “pedazos de Estado” que sí buscan combatirlos.

“Estamos entonces en un escenario de muchos grupos criminales en disputa, con un Estado fragmentado, con militares que le sirven al narco, con militares que le sirven al Estado […]. No separes al Estado, tiene pedazos de grupos criminales dentro del Estado como delincuencia organizada con carros del Estado, con uniformes del Estado”, advirtió.

Buscaglia revela incluso que el año pasado, al participar observando trabajos de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electoral (Fepade) es en Chiapas, fue testigo de cómo los mismos agentes fueron secuestrados por policías, lo cual no trascendió a los medios.

“Son situaciones en donde la delincuencia organizada ya lleva uniforme. La delincuencia organizada captura pedazos del Estado, usa sus uniformes y muchas veces ataca a otros pedazos del Estado que están tratando de hacer su trabajo”, añade.

con información de agencias y Noroeste

jcrh