PARÍS, FRANCIA.- En París, también entra en vigencia el “hoy no circula”. Esto, porque la capital francesa, está padeciendo el peor y más prolongado episodio de contaminación invernal desde al menos los diez últimos años.

De acuerdo con Airparif, organismo de vigilancia de calidad del aire en la capital francesa, esta situación se debe a un aumento de la emisión de partículas causado por el tránsito vehicular y la calefacción con leña, y por persistentes condiciones meteorológicas —escaso viento, temperaturas contrastadas—, que favorecen que estos elementos se mantengan cerca del suelo.

La “superación del umbral de alerta por contaminación con partículas”, es decir una concentración superior a 80 microgramos/m3 de partículas finas en el aire, se produce desde hace una semana y se prolongará el jueves, según Airparif.

El jueves 1 de diciembre fue la jornada récord de contaminación, con concentraciones máximas de 146 microgramos/m3.

Por cuarta vez en 20 años, las autoridades francesas impusieron el martes y el miércoles un dispositivo de tránsito alternado en París y sus alrededores, para intentar luchar contra la contaminación. De esta forma, los vehículos con matrículas pares pudieron circular el martes, y las impares el miércoles, además de los automóviles con al menos tres ocupantes y los que tienen alguna derogación.

Entre otras medidas adoptadas en París y su región figuran la gratuidad de los transportes públicos, limitaciones de velocidad en los grandes ejes viales y la prohibición para los camiones de transitar por la capital.

La contaminación también afectó el martes a las ciudades de Lyon (centro-este), y las regiones cercanas de Chambéry y Annecy.

Las partículas finas son especialmente nocivas para la salud. Pueden generar cánceres, asma, alergias o enfermedades respiratorias o cardiovasculares. El dióxido de nitrógeno, emitido sobre todo por motores diésel, provoca asma y afecciones pulmonares en los niños.

jcrh