BRUSELAS, BÉLGICA.- En diciembre de 1516, el humanista británico Thomas More (conocido también en español como Tomás Moro) publicaba el primer ejemplar de su obra cumbre “Utopía”, un texto que se volvería mundialmente conocido e inspiraría en Europa el nacimiento de una nueva corriente intelectual y artística.

El libro fue lanzado en latín en la ciudad de Lovaina, cercana a Bruselas y sede de la universidad católica más antigua del mundo, donde Moro había sido enviado por la corona británica.

A 500 años de la fecha, Lovaina recuerda a Moro (1478-1535 )y su obra maestra con la exposición “En búsqueda de Utopía”, que concluye este fin de semana en el Museo Leuven (nombre de la ciudad en el idioma flamenco local).

Venerado por los católicos como santo Tomás Moro, el inglés fue pensador, teólogo, político, humanista y escritor. Además fue poeta, traductor, lord canciller de Enrique VIII, profesor de leyes, juez de negocios civiles y abogado.

La muestra reúne más de 80 obras de grandes nombres de la pintura de los siglos 15 y 16, inspirados por la idea de esa isla imaginaria creada por Moro, donde la vida política y social se desarrolla con perfección.

La preparación del evento tomó en total siete años, señal de la complejidad de las tratativas necesarias para acceder a piezas de importancia histórica repartidas por diversos museos del mundo.

El primer ejemplar de “Utopía” abre la exposición en una sala dedicada a la historia personal de Moro, sus motivaciones por detrás del libro, su amistad con el filósofo y humanista Erasmo de Róterdam.

Lovaina también gana relieve en tanto que centro intelectual y cultural de la época.

En la segunda parte de la exposición el visitante es llevado “Más allá de Utopía” y descubre representaciones utópicas del paraíso y el infierno.

Uno de ellas es un ejemplar del grabado sobre cobre “Adam y Eva-El pecado original”, de Albrecht Dürer, que marca el inicio del Renacimiento en el norte de Europa.

También se muestran por primera vez los tres “Jardín Cerrado” confeccionados por las monjas augustinas de Malinas en el siglo 16 y totalmente restaurados para la ocasión.

La tercera parte, “Más allá del horizonte”, trae representaciones utópicas del mundo aún desconocido a mediados del siglo 16.

Unicornios y monstruos comparten salas con indígenas de América y con un mapa del mundo dibujado en pergamino por el cartógrafo francés Pierre Desceliers por encargo de la corona de su país.

La exposición concluye con “El universo en la mano”, con piezas que revelan cómo el sueño de la utopía empujó el hombre a buscar comprender y medir el universo.

La sala abunda de instrumentos científicos originales desarrollados en la Lovaina del siglo 16, líder en la fabricación de astrolabios, esferas armilares (astrolabio esférico), y globos celestes.

Los grandes maestros de la pintura flamenca, como Quentin Metsys y Jan Gossaert, también marcan presencia con sus “Retrato de Erasmo” y “Retrato de un Humanista”, del primero, y “Retrato de una joven princesa”, del segundo.