BARCELONA, ESPAÑA.- Hablar de Pep Guardiola y del Barcelona, es hacerlo sobre una relación deportiva, de poco más de tres décadas, fue altamente productiva. Como jugador, el catalán conquistó en 1992 la primera Liga de Campeones de la historia del club con el “Dream Team” de Johan Cruyff.

Posteriormente como entrenador, llevó al club blaugrana a convertirse en uno de los mejores equipos en la historia del futbol. Entre 2008 y 2012, los culés lograron la friolera de 14 trofeos de 19 posibles, además de dos Ligas de Campeones en las campañas de 2009 y 2011.

El juego de toque aplicado por Guardiola y el talento de Leo Messi, el prodigio argentino convertido en estrella planetaria, son hoy en día los dos pilares imprescindibles del Barcelona, cuatro años después de la salida del técnico.

Sin embargo, como el propio estratega reconoció, no siempre hubo momentos agradables estando al frente de uno de los conjuntos más mediáticos del planeta.

Cuatro años son una eternidad como entrenador del Barcelona”, dijo en abril de 2012, en el momento de su dimisión, añadiendo que “son cuatro años y el tiempo lo desgasta todo. Me he vaciado y necesito llenarme”.

Ahora, al frente del Manchester City, Guardiola regresa este miércoles al Camp Nou, en el marco de la Liga de Campeones, con un deseo de revancha, toda vez que en mayo de 2015, al frente del Bayern Munich, cayó derrotado 3-0 gracias a un doblete y una asistencia, de quien alguna vez fuera uno de sus jugadores favoritos: Lionel Messi.

El técnico, no obstante, ha minimizado en los últimos días la importancia del encuentro del miércoles, señalando que se trata de un “partido como los demás”. Pero, mal augurio o no, Messi marcó el sábado contra el Deportivo de La Coruña en Liga (4-0) tras volver de su lesión, y debería formar parte del once inicial el miércoles en el Camp Nou.

jcrh