MÉXICO.- Un año de cambios fue el que vivió el club Toluca en este 2016, el cual será recordado más por eso que por los resultados que ofreció, los cuales estuvieron muy lejos de las expectativas al quedarse fuera de la zona de liguilla en los dos torneos. Luego de tener como límite las semifinales, la exigencia del paraguayo José Saturnino Cardozo era la de llevar al equipo más allá, algo que, sin embargo, no estuvo ni cerca de lograr.

Jugadores como el lateral Gerardo Flores y el paraguayo Richard Ortiz reforzaron al equipo, que aunque estuvo en la pelea al final quedó marginado de la “fiesta grande” al ocupar el undécimo sitio con 22 unidades. Ya desgastada la relación entre Cardozo y la directiva, se decidió terminar el contrato del guaraní para darle la oportunidad al argentino Hernán Cristante, quien se aventuró en su primera experiencia como entrenador en el máximo circuito. Para este semestre se fue gente como los paraguayos Pablo Velázquez y Richard Ortiz, así como el peruano Christian Cueva, quien no terminó por consolidarse. En cambio llegaron los argentinos Rodrigo Gómez, Pablo Barrientos y Jesús Méndez, y también se dieron los regresos del chileno Oswaldo González y de los brasileños Antonio Naelson “Sinha” y Maikon Leite.

El inicio fue complicado ya que sus primeros tres partidos fueron de visitante, en los que cayeron frente al América y Chiapas, además de obtener un empate con Atlas. Asimismo, durante este periodo no pudo jugar como local en el estadio Nemesio Diez por los trabajos de remodelación que se llevaron a cabo, por lo que “adoptaron” el Alberto Córdova como su casa. Tras su primer triunfo, en la cuarta fecha sobre Pachuca, los mexiquenses tomaron una racha de ocho duelos sin perder, lo que los colocó en la lucha por un sitio a la fase final. Sin embargo, terminaron por despedirse del sueño en la última jornada al caer como local con Santos Laguna, y con esto cerraron un año poco productivo de cara a lo que será el Centenario de su fundación.

Notimex/JRGA