GUANAJUATO, MÉXICO.- Cuatrocientos años después de su muerte, Miguel de Cervantes Saavedra tuvo los funerales de Estado que — muy probablemente — se le negaron en vida. Y para mayor justicia, en las tierras americanas, a donde quiso emigrar dos veces y las dos veces lo rechazaron.

El XLIV Festival Internacional Cervantino (FIC) le rindió homenaje al genio de Alcalá de Henares con la reconstrucción de un concierto funerario de la España del siglo XVII. El ensamble La Grande Chapelle y el coro Schola Antiqua alternaron piezas de Mateo Romero y Pedro Ruimonte. El concierto se inició con la Misa de difuntos de Romero.

El tributo a Cervantes, celebrado en esta ciudad, se inició a las 4 de la tarde del sábado 8 de octubre con una procesión desde el Museo Iconográfico del Quijote y culminó en el Templo de la Compañía con el concierto funerario. Como un homenaje simbólico, se tuvo la presencia de un ataúd que representaba el cuerpo del autor de “El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha”.

El maestro Albert Recasens, doctor en musicología por la Universidad Católica de Lovaina, ha dirigido La Grande Chapelle desde 2007. Al lado del ensamble y el sello discográfico Lauda, ha emprendido un rescate del patrimonio musical español de los siglos XVI al XVIII.

La Grande Chapelle tocó el Réquiem a Cervantes con copias de los instrumentos originales: un violón (similar al contrabajo); la corneta (o corneto), un aliento de madera que, sin embargo, tiene embocadura de trompeta, por lo que el sonido resulta ser una combinación de maderas y metales; dos sacabuches: como los trombones, pero más pequeños; un bajón, antecesor directo del fagot; un órgano positivo (que se puede transportar) y un arpa renacentista. El ensamble lo completaron nueve voces: dos sopranos, dos altos, dos tenores y dos bajos.

Schola Antiqua agrupa a seis voces y un director, Juan Carlos Asensio. Nace en 1984 con el antecedente común de haber pertenecido al coro de la Escolanía de la Abadía Benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Han grabado 25 discos, la mayoría de canto gregoriano y varios de ellos con La Grande Chapelle.

El programa alternó el canto llano (como se le llamaba al canto gregoriano) con las composiciones de Romero y Ruimonte. Es decir, se mezclaron las piezas monódicas que cantó Schola Antiqua con los “cantos firmes” o arreglos polifónicos de Romero, interpretados por La Grande Chapelle. De esa manera, el público pudo escuchar, por ejemplo, la celebérrima Dies Irae, un canto llano del siglo XIII, con el arreglo renacentista de Romero dentro de su Misa de difuntos.

Emiliano Ruíz Parra