CIUDAD DE MÉXICO,- A partir del 15 de octubre en la Sala Polivante del Museo Nacional de las Culturas la compañía de danza Tari Bali pondrá en escena “Topeng, el arte de la máscara de Indonesia” que ofrece la posibilidad de transmitir y enseñar filosofía, religión e historia.

En declaraciones al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la directora de la agrupación Graciela López explicó que Topeng significa máscara y busca a través de la sátira y la comedia transmitir a las nuevas generaciones filosofía, religión e historia de esa región asiática.

La característica principal de este arte dramático, indicó, es el uso de máscaras talladas a mano, las cuales están relacionadas con el culto a sus ancestros, es una expresión dramática y mímica que pertenece a las danzas balinesas, entre ellas el gambuh, el barong y el barís.

En Indonesia, la enseñanza moral y religiosa se transmite a partir del teatro y la danza, como una cuestión ritual donde se manejan los caracteres del ser humano a través de personajes que representan el mundo espiritual del bien y del mal.

Al respecto, la bailarina Jessica Gámez, refirió que el espectáculo presentará a una familia que baila en los templos y habla sobre historias de los reyes y otras dos situadas en un drama bailado relacionado con la muerte y la vida donde ambas buscan un equilibrio. El teatro balinés dota a sus bailarines enmascarados de una conexión espiritual, previo a cada presentación, los artistas piden permiso a los dioses para entrar en el cuerpo del personaje, utilizar su alma y, con ello, expresar lo que con palabras sería insuficiente.

Los actores-danzantes deben dominar las técnicas de movimientos, perfectamente coordinados con la disonante orquesta, dominar los distintos lenguajes utilizados en la puesta en escena: sánscrito, kawi, javanés, balinés e indonesio.

La música debe ser interpretada por una orquesta en vivo llamada gamelan, la cual es regida por los metales y las percusiones, donde su peculiar sonido caótico, se compone por instrumentos metalófonos, gongs, xilófonos y tambores, concebidos como una pieza conjunta.

La arritmia sonora contrasta con la perfección de los movimientos de los bailarines, por lo cual resulta un espectáculo de contraposición. El vestuario decorado con gran detalle está dotado de características rituales de la cabeza a los pies, la parte más alta se acerca a la parte sagrada, de la pureza; la parte humana van a ser los accesorios que necesita para bailar, así como la simbología del color en el personaje.

La catarsis del Topeng surge de su propiedad colectiva, dancística, mímica, satírica y musical. Congrega a la comunidad para recordar lo más remoto de su historia, así como vincular su carga moral, religiosa y espiritual con los procesos sociales actuales en Bali.

Al terminar la puesta en escena, se impartirá una clase maestra acerca de la caracterización de los personajes en el teatro dancístico Topeng.
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