CIUDAD DE MÉXICO,-  Las piezas escultóricas de Tomoaki Suzuki -diversas siluetas de pie- se exhibe en la galería del Museo del Arte de Hacienda, donde podrán ser apreciadas hasta enero del 2017.

La muestra cuenta con la curaduría de Alexis Vaillant y el propio Suzuki, quien retoma la vestimenta contemporánea y renueva las antiguas tradiciones orientales de esculturas y relieves en madera como parte de una propuesta que Fundación Amparo y Manuel A.C. presentan en diversos recintos en México.

De acuerdo con información del Museo, las inusuales esculturas y relieves, realizadas entre 1999 y 2016, han viajado desde Londres, ciudad donde el artista radicó 16 años y desarrolló la estrategia del casting urbano y la práctica fotográfica de calle, con conceptos de identidad, política, transición social y cultural, que brindan al público una experiencia estética condensada.

El escultor y fotógrafo también aborda la problemática sobre el estar juntos en la era de las redes sociales, como un lugar entre la conexión y el aislamiento, la seriedad y la burla, la presencia y la ausencia.

Tomoaki Suzuki estudió la carrera de Escultura con Katsura Funakoshi en la Universidad de Zokei, en Tokio. Allí aprendió métodos para usar yeso, arcilla, metal y piedra. Después se abriría camino en la escena cultural de Londres.

Sato Churyo (1912-2011) fue una de sus más grandes influencias en el arte de la escultura tradicional, ya que la ideología de este personaje era la de ver la realidad tal como es y así poder realizar moldes similares a lo que los ojos observan. Al asistir al Goldsmith’s College of Art (GCA), el escultor tuvo un acercamiento diferente a la creación manual y se dio cuenta que tenía un gran interés en la figura humana, así como en la moda y el gusto que evoluciona con el paso del tiempo.

“Emma” y “Satoru” (1999) fueron sus primeras esculturas, a través de las cuales quiso exponer la artesanía como un equivalente de la belleza y crear un balance entre ambos conceptos. Cuando tallaba estas figuras pensaba en la soledad y el aislamiento, comentó Suzuki.

Para el artista existe una relación entre las estructuras y el espacio donde ellas se exponen. Piensa que se activa una relación entre el espectador y el sitio, es un escenario para los actores que en este caso son las esculturas. “Paisaje prestado” es como llama al lugar donde se pueden admirar sus invenciones.

Cada figura refleja la postura, el carácter y la moda de un individuo real, cuando ve a alguien por la calle recibe la inspiración para tallar un modelo tal y como sus ojos lo capturan, los detalles de la persona evocan su personalidad, considera el artista.

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