Una reproducción de “Autorretrato con caballete”, obra del pintor alemán Otto Dix (Gera, 2 de diciembre de 1891-Singen, 25 de julio de 1969), ilustra una tarjeta multimodal para transporte público en esta ciudad.

Así lo informó hoy Jarek Nicolaus Korczynski, consejero Cultural de la Embajada de Alemania en México, acompañado por Reinhard Maiworm, director del Goethe Institut-Mexiko.

El diplomático destacó que la tarjeta, cuyos 5000 ejemplares estarán a la venta a partir de febrero, forma parte de las actividades culturales enmarcadas en la celebración 2016-2017 del Año Dual Alemania-México.

Al respecto, Jorge Gabiño, director del Sistema de Transporte Colectivo STC-Metro, señaló que la tarjeta será de colección, como algunas otras que ya se han emitido.

Como probablemente ningún otro pintor, Otto Dix encarnó en su biografía y en su arte el siglo e los extremos en Europa, el cual dejó una marca decisiva en Alemania con dos guerras mundiales: La cultura de la República de Weimar y la división política después de 1945. Siendo tanto un afectado como un observador, el realista adoptó una postura crítica frente a su época y rindió testimonio con sus cuadros.

Son obras que sacudieron al espectador de aquellos años, y que lo siguen ubicando como uno de los pintores más trascendentes del siglo XX.

Tal como su época, la obra de Dix también está marcada por violencia y pasión. Con más de 150 cuadros y trabajos sobre papel de la Primera Guerra Mundial, pasando por los trepidantes dorados años 20, hasta llegar al neoexpresionismo después de 1945.

De acuerdo con el embajador, Otto Dix fue expresionista, dadaísta o un maestro antiguo, pintor propagandista y ecléctico, fanático de las observaciones y visionario, moralista y cínico, y mucho más.

Sin embargo ese artista, excepcional alemán, fue ante todo un realista, un contemporáneo y testigo de su época, un afectado y un observador. En su vida atravesó casi todas las estaciones del siglo de los extremos.

El joven pintor fue saludado en el escenario artístico alemán como un “evento artístico elemental” terminada la Primera Guerra Mundial. En el apogeo cultural de la República de Weimar, Dix avanzó hasta ser el representante más importante de un realismo crítico. Bajo la dictadura nacional socialista, sus cuadros fueron difamados como “arte degenerado”.

Tras la Segunda Guerra Mundial, intervino a favor de la paz en la Europa dividida. Su obra toca las preguntas fundamentales de la existencia humana. Sus cuadros son a la vez espejo y comentario. Con ellos señaló las propias vivencias en la guerra y la urbe, sus experiencias contradictorias con personas en situaciones extremas.

Como pintor, confiaba en lo visible y su mirada perspicaz. Sus grandes escenarios de sociedad son una cirugía inexorable del tiempo; los retratos de los personajes parecen perfiles. Su obra siempre fue observada y evaluada desde puntos de vista contradictorios. Asimismo, ha sido elogiada y malinterpretada, condenada y destruida. Hoy en día, Otto Dix es considerado uno de los artistas más trascendentes del siglo XX.

aegm.

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