GIBRALTAR,-  Tuvo actividad durante la II Guerra Mundial, fiel a su papel de espía debía pasar inadvertido. El escritor inglés Ian Fleming vertió sus vivencias y su personalidad en su alter ego, el agente 007 con permiso para matar. Fleming tenía permiso para matar, además de mujeriego, jugador y bebedor de dry martinis.

Montero González se ha basado en este personaje y ha investigado a fondo su biografía y su paso por la península para su nuevo libro, “La vida de Ian Fleming es más novelesca que la de James Bond” dice Montero, y se extraña de que no haya inspirado ninguna novela hasta ahora.

Fleming sólo aparece, como personaje secundario y así lo señala el escritor, en Los hermanos Marx en apuros, una novela negra de Stuart Kaminsky, protagoniza por su duro detective Toby Peters en el Hollywood de los años 40. La historia de Fleming se la encontró Montero Glez (que vive en un pueblo de Cádiz) por casualidad en una de sus visitas a Gibraltar, a donde solía acudir para investigar historias de espías y piratas.

Entonces se enteró de que, durante la Segunda Guerra Mundial, el comandante Fleming estuvo destinado en la Roca para poner en marcha la operación Goldeneye (llamada así por la novela Reflejos en un ojo dorado, de Carson McCullers), un servicio de espionaje encargado de neutralizar los submarinos nazis que cruzaban el Estrecho y amenazaban a los barcos ingleses que viajaban cargados de alimentos.

«Aquello fue un descubrimiento, así que empecé a tirar del hilo e investigar sobre la vida del creador del 007, que hasta entonces no había escrito nada. A estas informaciones añadí una historia, también real, que me contaron en la venta Vargas, sobre Juana la Petenera, una bailaora que daba clases a la mujer del gobernador de Gibraltar, y que me sirve para mostrar la faceta de seductor de Ian Fleming, un hombre que, como el propio James Bond, utiliza a las mujeres».

Montero Glez, que también es lector de género, conoce bien las aventuras del agente 007 y, de hecho, en su novela, ha incluido algunos guiños a los libros de Fleming. De todos ellos, los que más le gustan son Casino Royal y Vive y deja morir.«Ian Fleming, además de bebedor y mujeriego, fue un jugador, que se fundió en el casino de Estoril el dinero que le mandaron para la operación Goldeneye.

Este autor donde más se desnuda es en sus libros de James Bond. Sus memorias son menos biográficas».Montero Glez, que ha obtenido el premio Azorín y el premio Logroño por la muy quinqui Talco y bronce, afirma que lo que más le cuesta es encontrar el estilo adecuado y que da muchos palos de ciego antes de hacerse con él. «A un escritor se le conoce por su papelera. Yo tengo dos cubos bajo mi mesa y están siempre llenos.

Nunca me siento satisfecho de lo que hago y lo que me sale tan sólo se parece un poco a lo que tengo en la cabeza. Lo que yo persigo en la novela es lo que hizo Camarón en el flamenco».Una de las cuentas que Montero Glez tiene pendientes es escribir una novela sobre el boxeo, un mundo que conoce bien, ya que su padre fue un peso medio profesional; el escritor, peso pluma, ha practicado ese deporte en un gimnasio de Chiclana. «Mi padre me enseñó a boxear en el pasillo de casa, que era muy largo._Me enseñó a saber dar y a esquivar los golpes».
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