GUATEMALA.- Guatemala rindió sentido homenaje al arquitecto mexicano Teodoro González de León, recientemente fallecido y quien fuera  creador de edificios famosos por su monumentalidad y sobrio diseño y funcionalidad.

El reconocimiento, tuvo lugar en el Auditorio “Luis Cardoza y Aragón” del Instituto Cultural de México.

El recinto forma parte del complejo de la embajada de México en Guatemala, convertido en referencia arquitectónica de la capital del país centroamericano, inaugurada en 2004.

En el vistoso edificio de concreto blanco cincelado y pisos de piedra gris, obra de González de León en coautoría con Francisco Serrano, se rindió el emotivo homenaje al desaparecido artista mexicano (1926-2016).

En una velada realizada el viernes pasado en la atestada sala del Centro Cultural Mexicano de la sede diplomática, la embajadora Mabel Gómez Oilver, connacionales y guatemaltecos homenajearon al profesional.

El laureado arquitecto, quien contaba con 90 años, falleció el pasado 16 de septiembre en la Ciudad de México, donde creó edificios como El Colegio de México, el Museo Rufino Tamayo, la Universidad Pedagógica Nacional y la remodelación del Auditorio Nacional.

La vida y prolífica obra de González de León fue evocada en una charla a cargo de Serrano, “amigo y socio de toda la vida” del extinto arquitecto.

Serrano y el guatemalteco Álvaro Véliz, quien trabajó en México con el profesional y académico, compartieron anécdotas y detalles chuscos de vivencias con el autor, que fueron seguidos por un público atento que de vez en vez reía por las ocurrencias.

El socio del homenajeado narró que comenzó en 1972 su colaboración y amistad, consolidadas por el paso del tiempo, y que trabajaron juntos en unos 152 proyectos de los que al menos la mitad se concretaron.

La larga relación profesional llegó hasta 2008 cuando, por razones profesionales y de salud, dejaron de participar en proyectos conjuntos, pero mantuvieron el acercamiento y la amistad, que “nunca” fue empañada por las envidias tan presentes en los negocios, afirmó.

Recordó que el colombiano Rogelio Salmona, otro ícono de la arquitectura internacional, una vez se quejó de que su obra de grandes dimensiones era a veces criticada por “dispendiosa”.

En ese entonces, los arquitectos mexicanos habían desarrollado el edificio de la embajada de México en Alemania, de características similares a los grandes edificios construidos por Salmona.

Cuando Salmona quiso saber el “secreto” del mexicano, que no era atacado por la magnificencia de sus edificios, González de León, con su conocido ingenio respondió que se trataba de una “monumentalidad humilde”.

Otras de sus emblemáticas construcciones son la sede de la embajada mexicana en Brasilia, donde destaca entre obras de esta reconocida escuela de Oscar Niemeyer, y la Biblioteca Pública Estatal y el Centro Administrativo en Villahermosa.

Además de las nuevas oficinas de la transnacional Hewlett Packard, el Palacio de Justicia Federal y el Corporativo Arcos Bosques. González de León es autor, con Armando Franco y Enrique Molinar, del proyecto original del campus de Ciudad Universitaria.

El autor es un “hombre universal” por su magnífica obra reconocida en México y en el mundo, enfatizó la embajadora Gómez Oliver, al hablar del legado del autor, ícono de la arquitectura mexicana contemporánea.

“No me cabe la menor duda de que esa intensidad de ciudad (de México), Teodoro la aprovechó, la interpretó y la acogió, haciendo que sus grandes edificaciones abrazaran los espacios para crear ambientes renovados, abiertos pero a la vez íntimos, llenos de luz y movimiento”, indicó la diplomática.

Citó al poeta y Premio Nobel de Literatura 1990, Octavio Paz, quien al referirse a la majestuosidad de las obras de González de León, dijo que “sus construcciones me impresionan por la sobria elegancia de su diseño, la economía de sus líneas y la solidez armoniosa de sus volúmenes”.

con información de Notimex

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