GUANAJUATO, MÉXICO.- Con un éxito absoluto se presentaron los intermezzi “Don Quijote Il Maestro di Musica” y “Il Don Chisciotte”, en el gran Teatro Juárez, como parte del XLIV Festival Internacional Cervantino, en la celebración más grande del mundo al autor de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”.

El tono humorístico y satírico fue espléndidamente aceptado por los asistentes a la presentación de ambos interludios, que llenaron la fastuosa sala, mostrándose fascinados desde el primer minuto.

La obra del padre Giovanni Battista, con 250 años de antigüedad llegó por primera vez a América, después de ser descubierta en el 2011 y editada por el Teatro Comunale di Bologna. Uno de los valores más importante de estos intermezzi es el humor con el que están escritos, característica no muy común en su época.

En el primer intermezzo, “Il Maestro di Musica”, la mezzosoprano Antonella Laura Colaianni, como el alumno y el tenor, Aldo Caputo, como maestro, mostraron un excelente manejo de la voz y los continuos recitativos que presenta la obra.

Apoyados por un sencillo, pero valiosísimo instrumento escenográfico, captaron finalmente la atención de los espectadores nacionales y extranjeros, cuyas edades variaban por generaciones. Las burlas y ademanes del estudiante hacia los consejos del profesor, ejecutados con un agradable trabajo actoral y vocal, le pusieron un elegante nivel de picardía al espacio.

La dirección de la Orquesta del Teatro Comunale di Bologna, a cargo de Paolo Mancini, mantuvo una conducción precisa de la música de cámara y una excelente sintonía entre la melodía y el trabajo del director de escena, Gabriele Marchesini.

“Don Chisciotte”, en el que también participan Antonella y Aldo, pero además, Matteo Belli como Sancho Panza, quien a su vez es director escénico, exhibe a un Don Quijote temeroso, cobarde y por momentos, muy humorístico.

El Quijote asustadizo que presenta Batista recorre caminos junto a su fiel escudero Sancho Panza montado en un caballo de madera de balancín. Sancho es un personaje mudo, interpretando un papel con estilo teatral de mimo, que figura de forma esencial en la escena. Tienen el infortunio de encontrarse con la valiente y bella guerrera, “Nerina”, quien reta al ingenioso Hidalgo a luchar a cambio de su libertad.

El errante caballero termina sometido por Nerina y cómicamente manipulado por un jocoso y listo Sancho Panza.

Antonella sale posteriormente convertida en una bruja que pretende con sus hechizos dominar a Don Quijote, reapareciendo Sancho, ahora disfrazado de una estatua graciosa y ocurrente, quien aliado con la dama, hace un complot contra el Quijote.

Al final, el intermezzo muestra cómo el siervo pasa a ser el amo, manejando a la temible hechicera y al aterrado Don Quijote a su antojo, como un titiritero que mueve sus marionetas. La puesta recibió la aclamación del público, que manifestó fue un digno estreno de la época moderna.

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