GUANAJUATO.- Askanyi ha traducido la música africana, añadiéndole arreglos para convertirla en un sonido contemporáneo. El Templo de La Valenciana abrió sus puertas a la mezcla de sonidos inusuales del grupo y con ello al intercambio de culturas, cristalizando además, la ilusión de la agrupación de cantar en una iglesia católica.

La belleza y perfecta acústica de La Valenciana representó un nicho ideal para la agrupación de músicos y cantantes, explicó Sebastien Paz, fundador y director; sin embargo, dijo, fue más representativo  demostrar que puede aceptarse la diversidad de ideologías y creencias.

“Hoy es un día muy especial para nosotros, no sólo porque tocamos aquí, sino porque vamos a realizar un sueño, de tocar en una iglesia, que es un símbolo fuerte para traer un mensaje de paz, que querer contribuir a esta unidad de valores universales. Nunca pensé que iba a cumplir este sueño”.

Como parte del Festival Internacional Cervantino, en punto de las 12 horas la Iglesia de San Cayetano dio su tercer llamado, pero no para iniciar la celebración eucarística, sino el sonido de acordes de violines.

Los violines de Esther Lambrechts y Sebastiane Paz, la Viola de Marijn y el Violonchelo de Robrecht Kessels resonaron frente al altar de la iglesia, entre los tres retablos recubiertos de hoja de oro y que datan del siglo XVII.

El cantante africano y cofundador, Júpiter Diop fue el encargado de interpretar “Zikr Afie” de su autoría, acompañado con los coros de los cantantes Fredy Massamba, Nicole Letuppee y Marie-Ange Teuwen.

La suavidad de la interpretación de Júpiter, y la pasión con que fueron expresados los coros, capturó con inmediatez la atención de un recinto lleno. Como manifiesto patente de la mezcla de sonidos que logran una armonía, Marie-Ange Teuwen interpretó “Lumbu”, “Vibuzimo” y “Djanjon”.

La plegaria y la espiritualidad arribaron con “Matondo”, interpretada por el cantante y compositor originario del Congo, Fredy Massamba.

El recinto fue invadido por aplausos y chasquillos de dedos, como si se tratase de una ceremonia Gospel. “Matondo” fue el encore de la presentación, según Fredy, por el valor de su significado: “Gracias a Dios”.

“Es una canción sobre el agradecimiento a Dios, a todo el mundo, a las cosas buenas de la vida. Nos pareció adecuada para agradecer también al público que está aquí”.

Los ocho integrantes pertenecen a diversos países de África y Europa y juntos han creado una interesante e inusual fusión de sonidos y letras clásicas y originarias como muestra de la importancia de la unión de ideas y mensajes.

Realizar una interpretación en un espacio religioso, brindó un valor agregado, consideró Nicole Letuppee “Es muy emocional, puedes sentir muchas almas, no tienes que ser creyente (católico) para sentirte tocado, es un gran lugar para sentirte tocado”.

Efectuar un concierto en La Valenciana, representó para Fredy, como musulmán, un acto fundamental para unir lazos de paz y tolerancia.

“Yo pienso también que es fundamental que se demuestre que se puede cantar en una iglesia católica. En estos tiempos con los conflictos que hay en todo el mundo, es muy importante, desde compartir eso y demostrar que es posible la tolerancia, que debe ser la piedra angular de lo que hacemos”.

con información del Festival Internacional Cervantino

 

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