BANDUG, INDONESIA.- Este es un paso más, en el mundo de la arquitectura sustentable y respetuosa del medio ambiente. Se trata de una biblioteca pública, construida con 2 mil envases de helado.

Su creador es el arquitecto Florian Heinzelmann y la inspiración le llegó, mientras hacía un recorrido por Indonesia. Ahí se dio cuenta, que muchos de los pueblos del país, no contaban con espacios comunales. Así que él, junto con su despacho Shau, el cual se ubica en Holanda, se dieron a la tarea de diseñar una biblioteca pública.

Lo que distingue a este edificio, es que se emplearon en su construcción como ya dijimos, dos mil envases de helado.

Localizada en Bandung, Indonesia, esta mini biblioteca mide tan solo 160 metros cuadrados, y fue terminada en julio de 2016. El equipo ordenó 2000 envases de helado usados a un vendedor online, para con ellos construir las paredes. Además de reducir desperdicios, el uso de este material reciclado ayuda a que se tome conciencia del creciente problema ocasionado por el incremento del uso del plástico en este país.

En la fachada, los envases forman la frase “books are the windows to the world” (Los libros son la ventana al mundo) en código binario, el lenguaje que usan las computadoras para interpretar información. La base de los envases representan el uno “1” y las tapas representan los ceros “0″, según comenta el propio Heinzelmann.

Para ingresar a la biblioteca, los visitantes deben subir por las escaleras. Las repisas están repletas de libros y hay bancas de madera  para que puedan sentarse a disfrutar de la lectura. Gracias a que los envases son semi-transparentes, los rayos del sol brillan a través de estos, iluminando el espacio durante el día.

jcrh