NUEVA YORK,-  Si bien la tecnología portátil se ha limitado a relojes inteligentes, lentes de sol con cámara, rastreadores de actividad física, pero está a punto de cambiar, ahora podrá recargar su smartphone con ropa alimentada por energía solar. Dejar su móvil sin batería durante el día, le puede parecer tonto.

Entonces considere que el sol está esparciendo en la Tierra energía suficiente para hacer funcionar la economía mundial durante un año. La solución evidente para esto consiste en transformar cada centímetro cuadrado de su cuerpo en una central de energía solar que sería lo último en accesorios, más importante que las carteras, bolsos o, incluso, los anteojos de sol. Pero primero está la parte científica.

Gran parte de la tecnología de las telas en el sector de la indumentaria se dedica a lo necesario para practicar deportes y hacer ejercicios: absorción de humedad, elasticidad y transpirabilidad. La ropa inteligente apareció aquí y por allá, relacionada principalmente con la práctica de deportes y el cuidado personal. Ralph Lauren, Hexoskin y Athos fabrican camisetas que registran datos biométricos, como los índices de ritmo cardíaco y respiratorio. Eso es todo por ahora.

Pero más allá de todos estos dispositivos sofisticados, existe una mezcla entre ropa y energía mucho más simple. Las marcas de moda han intentado durante mucho tiempo atraer a los clientes con ropas y accesorios que puedan cargar teléfonos celulares. Incluso Michael Kors creó cargadores disfrazados de lápiz labial.

Tommy Hilfiger desarrolló una línea de chaquetas con paneles solares. Kate Spade vendió bolsos que incluían un cargador interno. Todo requería su recarga a través de un enchufe o un panel. Un tejido flexible y liviano que pueda almacenar energía solar serviría a las marcas que buscan al comprador al paso, especialmente en los centros urbanos donde se camina más y se conduce menos.

El obstáculo principal no sería el más obvio: Reducir una central eléctrica a un tamaño de bolsillo. El problema surge con la parte electrónica que se pueda cortar y coser como una tela común y que funcione de igual modo en todos los diseños y tamaños, sin comprometer su perfil energético. Es responsabilidad de los científicos lograrlo y algunos en China afirman que están un poco más cerca de hacer que funcione.

El miércoles, un equipo de investigadores anunció que elaboraron una tela hecha de algodón y dos fibras electrónicas avanzadas. Una fibra genera energía a partir de la luz solar y la otra, denominada “supercondensador de fibra”, almacena los electrones y proporciona corriente, como una batería. Los científicos dicen que su fibra puede soportar el doblado, la torsión y el embalaje normal del tejido industrial, un ámbito clave en la investigación de las telas inteligentes.

El arreglo de las roturas en el tejido no es tan fácil como ponerle un parche nuevo con la plancha, pues incorporar un retazo a una prenda representa un “delicado proceso de costura”, según el nuevo estudio, publicado en la revista ACS Nano.

El material ha sido probado en intensidades lumínicas de entre un 70 por ciento y un 120% del promedio del Sol y funciona con luz natural y artificial, según Wenjie Mai de la Universidad Jinan. Los investigadores están en contacto con algunas empresas chinas, dijo.
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