ESTADOS UNIDOS.- La realidad virtual, se vendía como el gran acontecimiento tecnológico de 2016. Con los lanzamientos de los cascos de Oculus, Sony y HTC, se estimaba que se venderían más de dos millones de unidades antes de que terminara el año.

Sorprendentemente, la realidad fue otra… cifras de Canalys, firma especializada en estudios de mercado, indicaron que a finales de 2016, se vendieron 800.000 unidades del casco de Sony PlayStation VR, unos 500.000 cascos HTC Vive y en torno a 400.000 Oculus Rift.

En contraste, la versión más reciente del iPhone de Apple, 3.3 millones de unidades en los primeros seis meses de 2007, el año en que debutó este teléfono. Para 2008, las cifras de teléfonos en el mercado, ya era de 11.4 millones.

Está por demás claro, que Sony como Oculus y HTC han creado productos de primera generación más que satisfactorios. ¿Y entonces por qué no han vendido más?

La respuesta tiene que estar en su coste prohibitivo. El Oculus Rift con sus mandos Touch cuesta 800 dólares, pero además requiere de una computadora de por lo menos  como 1.000 dólares para poder funcionar. Lo mismo sucede con el HTC Vive, que cuesta 700 dólares.

Nos queda el PlayStation VR, el cual se conecta directamente a cualquiera de las 50 millones de Playstation 4 repartidas en hogares de todo el mundo. Pero tan solo un mes después de los primeros envíos de su casco de realidad virtual, Sony anunció la nueva PS4 Pro. Ambos productos cuestan 400 dólares. Ambos van dirigidos a los usuarios de PlayStation. Al igual que Oculus y HTC, Sony no invirtió demasiado tiempo en publicitar su casco.

con información del MIT

jcrh